“(…) en Tata Güines hay un elemento que no hemos valorado en
toda su magnitud: con las uñas, yemas, dedos y manos
construye una orquesta de timbre que sobrepasa el papel
esquemático de la percusión y el ritmo”
Leo Brouwer“Soy cubano, nacido en Güines y moriré aquí.
La cubanía es permanecer en tu tierra natal,
vivo y después de fallecido”
Tata Güines

Federico Arístides Soto Alejo. Así a secas. No suena a nada, pero si dices Tata, Tata Güines, su nombre suena a tambor, huele a bembé, sueña a guaguancó y llorá en clave de rumba. Hoy este grande de la percusión ya no está entre nosotros, para quienes aprendimos a entender la africanía a partir de su forma de tocar el tambor, estas líneas son un homenaje póstumo. Después de Chano Pozo, está Tata. Así rezaba la sentencia y era cierto.

Güines, así se llama este Municipio, que es uno de los veintiséis municipios en la provincia de La Habana. Y ese fue su apellido. Tata Güines.

Video de la casa de Tata en su natal Güines

Una afección renal y problemas con la presión arterial minaron su salud y dejó de existir en tierra cubanas un cuatro de febrero a la edad de 77 años. Hoy la rumba sigue en el cielo. Con todos los grandes.

Segmento del documental “Lucumi – El Rumbero De Cuba” de Tony Gatlif. Un encuentro generacional entre el niño prodigio Eric Michael Herrera Duarte “Lucumi” y el maestro Tata Güines. Impresionante.
Miguel Angá & Tata Güines en el Programa “Mi salsa” interpretando la clásica descarga del maestro Frank Emilio “Gandinga, Mondongo y Sandunga” participan en esta descarga Orlando “Maraca” Valle en la flauta, César López en el saxo, Ernan López-Nussa en el piano, Carlitos Puerto Jr. en el contrabajo, Calixto Oviedo y Piloto en las pailas.

CRONOLOGÍA (Organizada a partir de información recogida en el diario El Milenio de México)

  • Nace un 30 de junio de 1930 en el Municipio de Güines, en la provincia de La Habana.
  • Hijo de Joseíto el tresero y trabajador cañero del Central Providencia, hoy Osvaldo Sánchez.
  • A la edad de diez años, por la necesidad económica se hace aprendiz de zapatero en una fábrica pequeña de la localidad.
  • Toca el contrabajo con el conjunto Ases del Ritmo, dirigido por su tío Dionisio Martínez.
  • Funda la orquesta güinera Estrellas Nacientes, junto a sus primos, por lo que su vínculo con los instrumentos de percusión siempre estuvo presente.
  • Gran admirador de Chano Pozo, quien influye en su manera de tocar.
  • A los 15 años decidió viaja a La Habana.
  • En este viaje, el músico sufrió discriminación y malos pagos; sin embargo, se puso el reto de convertir a la tumbadora en un instrumento prestigioso y de gran importancia dentro de una orquesta.
  • En La Habana, tocó con la orquesta Nueva América, con los jóvenes del Cayo y por el día limpiaba zapatos y vendía revistas, posteriormente formó parte de La Típica de Belesario; más tarde, entró a un conjunto campesino como contrabajista y alternó también con el conjunto Camacho.
  • En esta época de su vida, tocó claves, bongó, güiro, contrabajo, tumbadora y también cantaba, “Güines” comenzó en 1943 como bongocero y contrabajista en el grupo Ases del Ritmo.
  • Su carrera internacional levantó vuelo en la década de los 50, cuando grabó con Israel “Chachao” López, considerado como el “Inventor” del mambo.
  • En esa época, también grabó con Arturo Chico Ofarrill y con Cachao a su Ritmo Caliente junto Frank Emilio, Guillermo Barreto y Gustavo Tamayo, por lo que empezó a sacar nuevos timbres, y un formato rítmico distinto sobre el cuero.
  • Caracterizado por su experimentación sonora, en 1955 viajó a Caracas, después a New York, y es ahí donde conquista sus triunfos definitivos, pues los especialistas estadunidenses lo nombran “Manos de Oro”.
  • Con la orquesta de Fajardo y sus Estrellas, llega a una popular pista de baile de Broadway, luego se presenta en el hotel Waldorf Astoria, donde recibe la primera propuesta como solista. Realizó giras por California, Texas, Chicago y Miami, y ofreció charlas sobre la percusión cubana.
  • En el Círculo Cubano de New York, hizo espectáculos para recaudar fondos para la lucha insurreccional en Cuba.
  • Durante su estadía en este país compartió el escenario con Josephine Baker, Frank Sinatra, May Ferguson, Los Chavales de España con quien grabó la canción, pero tras cinco años en Estados Unidos, Federico regresó a Cuba en 1960.
  • Integró el Quinteto Instrumental de Música Moderna, con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Manuel Duchesne Cuzán, con José María Vitier y con orquestas japonesas.
  • Forma en 1964 los Tata Güinitos, con ellos populariza composiciones propias como “Perico no llores más”, “Auxilio”, “Fanfarón”, “Mami dame el Mantecado”, “No metas la mano en la candela”, entre otras.
  • Durante su carrera fue nominado en tres ocasiones al premio Grammy por su participación en los discos “La rumba soy yo”, “Lágrimas negras”, de Diego el Cigala, y “Cuban Odyssey”, junto a Janet Bunnett.
  • En 2002 recibe la medalla “Alejo Carpentier”
  • En 2004 obtuvo la Orden “Félix Varela”.
  • Obtuvo el Premio Nacional de la Música en 2006, es bautizado por la crítica como “El Rey de los Tambores” por su forma de tocar con las uñas ese instrumento.
  • Tras haber permanecido 10 días hospitalizado, debido a problemas renales y de presión arterial, muere en la Ciudad de La Habana.
  • Es sepultado en su ciudad natal en olor a multitud.

Más sobre Tata Güines

La sonrisa del tambor Conversación con un singular percusionista, parte inseparable ya de lo mejor de la historia musical cubana, por Ulises Etrada Lescaille, Publicado en Bohemia Digital, 18 de abril de 2007.

Volver a nacer, artículo publicado por Jesús Curbelo García en el Habanero Digital qué aborda apartir de una entrevista con Tata Güines, la necesidad que tiene el barrio de apoyo para mantener viva su cultura, su historia y accionar desde adentro sobre las principales problemáticas sociales de los pobladores de Leguina, primer asentamiento poblacional que formó Güines y a partir de aquí surge la villa.

Tata Güines, rumbero y percusionista cubano. Conocido como Manos de Oro, modernizó las tumbadoras y tocó con los más relevantes músicos de la isla, Artículo publicado en el diario El País de España.

El rey de las tumbadoras Por Fdo. Velázquez Medina publicado en el NuevoHerald.com

Tata Güines: padre de la percusión, artículo escrito por Odal Palma, publicado en La Jiribilla Nº 295, La Habana, Cuba.
Anuncios

Por Rafael Lam, colaborador de Prensa Latina

El 2007 fue un buen año para la música cubana, abierta a todas las tendencias y con una efervescencia creadora alimentada por valores consagrados y nuevas figuras emergentes. Los ritmos de la isla se hicieron sentir en diferentes latitudes, y en su propio terreno donde convocaron masivamente a los bailadores.

También llegaron y actuaron destacadas figuras del pentagrama internacional como Fito Páez, Andy Montañez y Juan Carlos Baglietto, y se conmemoró el centenario de leyendas como Compay Segundo, la compositora Isolina Carrillo, Lorenzo Hierrezuelo y otras connotadas figuras.

Fue el décimo aniversario de la nominación a los Grammy de Buena Vista Social Club, con la orquesta Afro Cuban All Stars y también el décimo de El son mas largo del mundo, interpretado en La Habana.

En enero comenzaron las celebraciones por el 80 cumpleños del Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, celebrado con numerosos conciertos, giras por Europa y un coloquio sobre la obra de su fundador.

En febrero se otorgó el Premio Dora Alonso con el que se rinde homenaje a los instructores de arte, conductores de los nuevos músicos que surgirán en las escuelas cubanas.

El grupo Sur Caribe estrena el video !Ay que felicidad!, tras el éxito internacional de Añoranza por la conga.

La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) rindió tributo a Ibrahím Ferrer en el 80 aniversario de su natalicio. Días después aparecería en Madrid su disco Mi sueño, con los boleros antológicos que siempre quiso grabar. Fueron grabados en vivo en el Teatro Nacional de Cuba.

Diesciseis países participaron en el Encuentro y Festival Internacional Plectro Habana.

En el marco de la Feria Internacional del Libro 2007 tuvo lugar un concierto de rock argentino con figuras como Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale en la Tribuna Antimperialista José Martí, en las inmediaciones del malecón habanero.

En ese evento se entregó al musicólogo y crítico Leonardo Acosta el Premio Nacional de Literatura 2006. Como investigador, Acosta ha aportado ensayos esclarecedores, sustentados por tesis anti-eurocentristas.

Marzo convirtió a la oriental Guantánamo en la ciudad de los trovadores con cantautores de la generación de los 90.

En otra urbe oriental, Holguín, falleció a los 95 años, el día 27 de ese mismo mes, Faustino Oramas (El Guayabero), uno de los pilares que impulsó el renacimiento de la trova y el son en España, desde 1992. Para muchos constituyó la génesis del futuro Buena Vista Social Club.

Los Papines visitan Holanda y la rumba cubana calienta la temperatura europea. En Santiago de Cuba, el Festival Internacional Pepe Sánchez celebró su aniversario 45, el evento más antiguo de la Revolución.

Participaron como invitados especiales Silvio Rodríguez y Elíades Ochoa. Pablo Milanés recibe el Premio Anual de Música 2006 en la UNEAC.

Silvio Rodríguez visitó nuevamente Chile y fue recibido por la presidente Michelle Bachelet.

En abril, Rodríguez llegó hasta México para hacer vibrar al público amante de las canciones de la trova de siempre. El cantante salsero Pedrito Calvo, ex integrante de Los Van Van, celebró sus 50 en la música.

El compositor e intérprete Amaury Pérez cantó en la sede de la UNESCO en París. Se celebró con mucho apoyo divulgativo el V Festival Internacional América Cantat, con la presidencia de Digna Guerra.

Mayo es el mes de la Feria Cubadisco, y en esta ocasión asistieron Víctor Víctor y Andy Montañéz, quien hizo una presentación especial y recibió un premio de honor por el disco AM PM Líneas paralelas, que grabó a dúo con Pablo Milanés.

Se rindió homenaje a los hermanos Sergio y José María Vitier. En la Casa de las Américas se presentan trovadores en el evento de la Canción Necesaria. Los cubanos graban un disco homenaje a Joan Manuel Serrat, en el que participaron varias agrupaciones salseras como Adalberto Alvarez y Los Van Van.

También se presenta el libro La trova en Santiago de Cuba, del investigador Lino Betancourt, un estudio fundamental.

En junio, Moncho, de España, actúa en Cuba y 20 agrupaciones participan en el XII Encuentro Nacional de Septetos, mientras que el proyecto Cubanismo, de Jesús Alemañy, triunfa en el Festival de Jazz Genting de Kuala Lumpur.

En julio la trova llega a Japón con voces como Lázaro García, Augusto Blanca, Vicente Feliú y Alejandro Valdés. En el Festival Tempo Latino de Francia, Orlando Valle (Maraca) presenta el proyecto Gigantes del son, con Cándido Fabré y Eduardo Morales (Tiburón). Al encuentro acuden 100 mil espectadores, amantes del son.

Se funda, en La Habana, la Agencia Nacional de Rock y se realiza el III el Simposio de Hip Hop. El grupo Sierra Maestra presenta su disco Son, alma de una nación y marcha a la reconquista de Europa.

La Fiesta del Fuego transcurre en Santiago de Cuba, con una fusión de merengue y son, y tiene lugar la Jornada por el 20 aniversario de la orquesta de Barbarito Diez. En julio se organiza el I Festival Varadero Jam Session con figuras estelares de Cuba.

Agosto comienza con la noticia de la nominación al Grammy Latino de Silvio por su disco Erase que se era, y también de Los muñequitos de Matanzas. El cuarteto Las D´ Aida se vuelve a reunir con viejas figuras, para celebrar los 55 del inicio de la Televisión Cubana.

Honda consternación causó el fallecimiento el jueves 16 de agosto del costarricense Ray Tico quien compuso una de las canciones emblemáticas de la capital cubana: Habana, popularizada por el trío Taicuba. En el Club La Zorra y el Cuervo se rinde un homenaje a Guillermo Barreto el mejor baterista de Cuba.

El grupo de rock cubano Tendencia conquista públicos en festivales de rock de España. El 9 de agosto fallece el director del Septeto Habanero, Pedro Ibáñez. En República Dominicana cantan juntos Pablo Milanes y Alberto Cortéz con el lema De poeta a poeta. La cantante y bajista Yusa llega con buen pie a Brasil.

El Septeto Nacional viaja a Europa.

Sobresalen nuevas figuras en el piano como Harold López Nusa y Alfredito Rodríguez. Orlando Valle (Maracas) es designado presidente del Comité Organizador del Festival Internacional Benny Moré. El trovador Carlos Varela emprende por primera vez gira nacional.

En octubre se coloca una estatua de cantor Sindo Garay en el Museo de Cera de la oriental Bayamo, donde descansan sus restos. Sindo le dedicó a esa ciudad su composición La Bayamesa.

Vuelve a Cuba Andy Montañéz, invitado a la la XV Fiesta Iberoamericana de Holguín. Los Van Van tocan en Madrid y comparten escena con Carlos Vives.

La cineasta Lourdes de los Santos estrena el documental Son para un sonero, dedicado a Adalberto Alvarez. Se organiza el I Festival de Instructores de Arte con la Brigada José Martí.

Los Van Van visitan Corea del Sur y Japón y los asiáticos se interesan en grande por la salsa cubana. La obra discográfica en digital de Silvio Rodríguez es llevada a 20 discos.

Noviembre es el mes de Habaneras en La Habana. En Santiago de Cuba se cierra el homenaje por el centenario del natalicio de Compay Segundo el trovador más famoso del mundo. Portillo de la Luz, por sus 85 años, recibe un homenaje en la UNEC.

En diciembre Los Zafiros celebran sus 45 años de creados y los 20 de la nueva formación y se otorga el Premio Nacional de Música a Marta Valdés, autora de temas muy difundidos por Vicentino Valdés.

Leo Brouwer se presenta en la Fundación de Nuestra América. El evento JoJaz efectúa su XII edición.

Para celebrar el 49 aniversario de la Revolución se presentaron en ciudades cubanas las principales agrupaciones musicales de la isla y la calle 23, la más populosa de la capital, devino centro de disfrute musical. Disfrute para el cuerpo y el espíritu.

El texto que a continuación presentamos, corresponde a un trabajo colaborativo entre Koky Vega y Koke Contreras realizado como parte de la presentación del piloto para un programa de música cubana en la frecuencia modulada. Fue escrito hace cerca de diez años y por su vigencia hemos querido presentarlo en esta primera edición del Blog de La Esquina de Son.

En los inicios de los años ’60 en razón del bloqueo económico y cultural impuesto a Cuba se produce un enorme vacío respecto de la difusión comercial de su música -en especial dentro del mercado norteamericano-, obligando a las compañías discográficas a iniciar un proceso de redefinición de los procesos y canales de producción y comercialización.

300asi-bailaba-cuba.jpgPor lo pronto, y frente a esta situación la producción musical cubana de la década de los ’40 y ’50 se difunde a través de recopilaciones que eran presentadas, en más de una oportunidad, bajo el membrete tendencioso de: “Así bailaba Cuba…”.

De otro lado, en esta década se produce un fuerte incremento del flujo de inmigrantes latinoamericanos, especialmente caribeños, en busca del “sueño americano” que llegan a los EE.UU. llevando consigo lo único que tenían: su tradición, religiosidad, música y nostalgia.

Es en este contexto -principalmente en la ciudad de New York- donde se va gestando un movimiento musical caracterizado por la mezcla de sonoridades tradicionales propias de la Isla (el son, el montuno, el guaguancó, la guaracha etc.) y los de la urbe neoyorkina (jazz, beat, rock, etc.), que en definitiva, no era más que una forma de expresión de la manera de asumir su existencia en condiciones adversas.

Es decir, este movimiento cultural-musical se distingue, fundamentalmente, por expresar a través de la letra y música, la cotidaneidad, el desarraigo y la realidad de marginalidad del latino en el sistema capitalista del país más poderoso del mundo.

Es preciso dejar establecido que si bien los mencionados factores pueden servir de marco contextual, no es válido hablar en ese momento de una marcada mercantilización de estas sonoridades todavía no consolidadas. Ellas respondían a una forma de expresión de una situación socio-económica y, por que no, subjetiva en la que se hallaban los inmigrantes latinos. En todo caso, este movimiento musical que era una forma de recrear la cultura nativa mantenía una cierta autonomía respecto del proceso de comercialización propio del sistema en el que surge.

La mayor densidad de población puertorriqueña, por un lado, y la afinidad cultural boricua-cubana (“Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, decía Martí) hace que el movimiento empiece a ser liderado por músicos puertorriqueños, pero siempre con el importante apoyo de músicos cubanos. Algunos de estos músicos borícuas le imponen una sonoridad ligeramente distante -en la parte interpretativa, precisamos- del son y sus variantes en la forma tradicional cubana.

De esta manera y al impulso del sello FANIA -que aglutina a mayoría de jóvenes músicos borícuas y newyorricán-, se inicia una intensa producción musical que responde al peso y la presencia de la población latina en la ciudad de New York en la década de los ’60. Surgen así, bajo la batuta empresarial de Jerry Masucci y la orientación musical de Jhonny Pacheco músicos y cantantes como Héctor Lavoe, Willie Colón, Cheo Feliciano, Larry Harlow, Ismael Miranda, Ray Barreto entre otros.
Una nueva manera de hacer música cubana estaba surgiendo, la cual después sería re-bautizada, a efectos comerciales, con el nombre de “SALSA”.

Apogeo y decadencia de la “Salsa” y el surgimiento de la “Balada-Salsa”.

Al llegar la década de los ’70 este fenómeno musical se encuentra en una fase de consolidación y expansión en América Latina; definiéndose por la presencia predominante de lo urbano en su lírica (entiéndase el barrio, la esquina, el solar, el callejón) dentro de una clara tendencia narrativa: “crónica popular urbana”. La misma que con Rubén Blades alcanzaría su más alto grado de elaboración. Así como, por una sonoridad propia del “ghetto” latino neoyorquino, expresada a través de pesados y disonantes trombones y violentas descargas percutivas. Eran los tiempos de la “Salsa Dura”.

No obstante debe quedar muy en claro que no se puede negar la raíz musical cubana del fenómeno “Salsa”, sin embargo, hubo músicos más tributarios de esta (Larry Harlow, Eddie Palmeiri, Jhonny Pacheco) que otros (Willie Colón, Luis “Perico” Ortiz). Llegándose, inclusive, a distinguir el “sonido New York” del “sonido Puerto Rico”.

colon_willi_bigbreakl_101b.jpg

Ahora bien, es en este período que el movimiento deja de ser un fenómeno espontáneo de masas -mediante el cual una colectividad latina se sentía identificada-, y empieza a convocar un mayor interés comercial. Dicho tránsito, que posibilitó una gran difusión de la producción “salsera” en casi toda latinoamérica, sería al fin y al cabo, la causa que determinaría la paulatina decadencia de la misma.

La curva descendente comienza a hacerse evidente a partir de la producción masiva de LP’s con semejantes sonoridades, generando una saturación en el mercado y un agotamiento en cuanto a la creación, reeditándose viejos temas y presentándolos como nuevos. Además el etiquetamiento de cualquier ritmo bailable como “Salsa” conduce a la pérdida de su identidad, es decir, de la base fundamental de su popularidad.

Como síntoma de este momento se puede mencionar el fin del monopolio FANIA (con la venta de esta a la CBS), y, la posterior pérdida de fuerza como ente que agrupaba a los mejores exponentes de la “Salsa”.

En estas circunstancias, las exigencias de expansión del mercado -que necesitan la homogeneización el gusto del oyente-, obligan entonces a los productores a buscar una alternativa musical-bailable que sea fácilmente asimilable por el público. Es así que las baladas más populares son llevadas al ritmo “Salsa” que sufre, a la vez, un amaneramiento en relación a su ritmo y cadencia.

400fania1980.jpg

Más aún, este hecho permitiría un viraje sustancial de la temática “salsera”. Si esta daba cuenta, entre otras cosas, de una situación social de marginalidad (con lo cual se identificaban las demás clases populares de América Latina) llegando en ocasiones a la crítica social (“salsa-conciente”), la llamada la “Balada-Salsa” se encasillaba en temas amorosos de contenido meloso y superficial, hasta bordear el erotismo más burdo.

Sin embargo, artistas de amplia trayectoria siguieron tenazmente desarrollando propuestas musicales alternativas de carácter individual, a través del manejo de letras relacionadas con problemas socio-políticos en el caso de Rubén Blades (“Buscando América”, “Escenas”, “Agua de Luna”) y Willie Colón (“Tiempo pa’ matar”, “Color Americano”), o la fusión con elementos del Jazz y el Rock en Luis “Perico” Ortíz (“In tradition”, “Brake in the rules”), y la marcada utilización de elementos musicales más tradicionales del folklore afro-cubano en Eddie Palmieri (“Palo pa’ rumba”, “Solito”, “The Trusth”).

300buscando.jpg

Asimismo, se empezaban a realizar, en mayor cantidad, trabajos en la línea del Latin-Jazz especialmente por Tito Puente y Mongo Santamaría.

Mención aparte merece la propuesta de Papo Lucca y su “Sonora Ponceña”, quien a partir de las canciones de músicos cubanos como Pablo Milanés y Adalberto Alvarez empieza a desarrollar un tipo de “Balada-Salsa” alejada del sonido dominante. De esta manera, la producción musical de la Isla -el ejemplo fue seguido por otros- serviría para oxigenar al movimiento “Salsa”.

Eran los mediados de los ’80 y la “Balada-Salsa” o “Salsa-erótica” comenzaba su reinado.

El llamado “Sonido Miami”: un paso más allá de la “Balada-Salsa”

Ya en los comienzos de los ’90 y luego de casi una década de predominio de la “Balada-Salsa”, definitivamente la ciudad de New York deja de ser el centro de producción internacional de la música afro-caribeña y la ciudad de Miami se convierte en la “capital hispanoamericana de la música”. Las razones de este desplazamiento podemos explicarla a partir de ciertos hechos.

Primero, la urgencia de muchos baladistas hispanos de ingresar en el mercado norte-americano, impone la necesidad de establecer un centro de operaciones en la ciudad de Miami: puerta y residencia de un importante número de hispano-hablantes y de las filiales latinas de importantes compañías discográficas como EMI, CBS (hoy SONY) que reunén a la mayoría de estos baladistas. Esto obliga a que arreglistas newyorkinos, puertorriqueños y venezolanos, ávidos de establecer contactos con el mundo de las baladas, se afincarán también en esta ciudad, a fin de obtener de primera mano los insumos para sus posteriores creaciones musicales en “Salsa”.

En segundo lugar, habría que tomar en consideración la importancia que Miami iba alcanzando, no sólo en el aspecto musical sino en el ámbito televisivo y artístico en general, como el centro de creación y lanzamiento de “estrellas” hispanoamericanas.

No obstante, al cabo de un tiempo la pobreza musical e interpretativa de los baladistas-salseros (debido a la conversión oportuna de algunos baladistas en “soneros”) y la saturación de la “Balada-Salsa”, empujan a las disqueras enclavadas en esta ciudad a buscar nuevas sonoridades en función de las pautas impuestas por el mercado (marketing) en detrimento absoluto de criterios musicales o artísticos.

En esta perspectiva, aparece un nuevo sonido diferenciado del típico “sonido salsero” newyorkino, puertorriqueño y cubano: el sonido de Miami. Caracterizado por ser un híbrido de pegajosos ritmos caribeños (sobretodo el merengue y la cumbia) que se fusionan -mediante la utilización de sofisticadas técnicas de grabación y mezcla- con otros como el rock, techno, rap, etc., que sirven de envolturas a letras anodinas consiguiendo, de esta forma un “sonido estandarizado”, fácil de digerir y adaptable a los vaivenes que imponen las modas. Es decir, el equivalente latino de la música kleneex, de usar y botar, que predomina en el rock norteamericano actual.

lalo-rodrigeuz.jpg

Los medios de comunicación peruanos y la música “Salsa”

Ante todo, debemos señalar que la difusión radial de esta música en el Perú estuvo circunscrita a la frecuencia AM (Amplitud Modulada). En realidad, la popularidad de la “Salsa” le debió, en un primer momento, muy poco a este medio de comunicación al considerarlo un ritmo menor.

Solo a principios de la década de los ’80 aparece, por primera vez, en la Frecuencia Modulada (FM) un programa especializado en la difusión de lo que se denomina Salsa: “Maestra Vida”. Este espacio, dirigido y conducido por el Dr. Luis Delgado Aparicio-Porta, logró captar a una gran legión de oyentes, en especial a los, musicalmente, formados en la década anterior.

Sin embargo, es la presentación del Dr. Aparicio en el programa cultural “La Torre de Babel” -conducido por el novelista Mario Vargas Llosa- quien le da la carta de ciudadanía al fenómeno musical “Salsa”, el cual es denominado como música “Afro-Latina-Caribeña-Americana”. De esta manera, se produce la legitimación de la “Salsa” -totalmente aceptada y consolidada en los sectores populares-, ampliando su ámbito de incidencia a sectores medios de la sociedad limeña.

El notable impulso que experimentará esta música bailable en nuestro medio determinó el surgimiento de otras emisoras en la Frecuencia Modulada (Radio Mar y Radio Excelsior fueron las pioneras), dedicadas exclusivamente a difundir el matiz más comercial de este fenómeno musical.

Igualmente, es a mediados de esta década que, ante el predominio de la “Balada-Salsa”, se genera un desplazamiento de la “Salsa Clásica” o “Salsa Dura” y se restructuran totalmente las programaciones de las emisoras en función -aún mayor- de patrones absolutamente comerciales.

Paralelamente a esta coyuntura musical, empresas comerciales guiadas por el éxito televisivo del Programa “Maestra Vida” (el programa radial había dado un salto a la pantalla chica y los limeños podían ahora no solo escuchar sino también ver a sus favoritos), se organizan festivales bailables (“¡Baile con Saravá!”) en los diferentes barrios de la capital, donde se presentaban orquestas peruanas que interpretaban los temas más sonados en las radios capitalinas. La “Salsa” se identificaba con el Dr. Saravá , su palabra autorizaba lo bailable y no bailable.

A esta altura se escuchaba “Salsa” en las fiestas de los barrios residenciales limeños y ya era una mercancía apetecible: vendía.

Sin embargo, aparecen nuevos espacios radiales que, como respuesta al proceso de excesiva mercantilización de los finales de los ’80, desarrollan programaciones en una línea “ortodoxa”, difundiendo lo mejor de las producciones de la vanguardia salsera, del Latin Jazz y, en menor grado, música cubana contemporánea. Nos estamos refiriendo a “Sonido Latino” de Hugo Abele, “Pueblo Latino” de Walter Rentería y “Salsa Picante” de Roy Rivasplata.

Los primeros contactos con la música cubana actual

La difusión de la música cubana en los medios de comunicación en el Perú, después de la Revolución, fue inexistente.

La presencia de esta en la radiodifusión estuvo determinada por la realización de un un evento político-cultural, organizado -en el año de 1986- por el Ministerio de la Presidencia del entonces gobierno del Dr. Alan García Pérez. Nos referimos a la “Semana de la Integración Cultural Latinoamericana” (SICLA) donde se presentaron numerosos artistas latinoamericanos dentro de los cuales destacaban figuras de la talla de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, “Los Afrocuba”, Gonzalo Rubalcaba y su grupo Proyecto, “Los Irakere” entre otros.

irakere.jpg

La actuación inolvidable de “Los Irakere”, -que ya habían ganado un Grammy en 1979- confirmó aquella idea que circulaba en pequeños círculos pero que nunca habían sido objeto de comprobación masiva: el alto grado de desarrollo interpretativo y creativo de los actuales músicos cubanos.

Así, a partir de este evento las referencias a la producción musical que se hacía en la Isla no pudo ser omitida dentro de la denominada música “Afro-latina-caribeña-americana”, ni tampoco soslayada en cualquier programa radial especializado minímamente serio.

Bajo el impulso de esta situación las disqueras del Perú editan cassettes y LP’s de “Los Irakere”, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y “Los Van-Van”, los mismos que ya venían siendo difundidos de manera informal a través de grabaciones piratas en el mercado informal limeño. Hacia finales de los ’80, cuando la Balada-Salsa había llegado a su más alto punto de difusión y aceptación popular (la “Salsa” ya no era más el sonido duro del “ghetto” neoyorquino era simplemente el amaneramiento del Son), otro hecho anecdótico nos permite apreciar la potencial vigencia de la actual música cubana bailable en nuestra capital: la Orquesta de Elio Revé anima la fiesta de Año Nuevo 1,987 en el Hotel Crillón, que es transmitida en directo a todo el país por la cadena de televisión más importante: Panamericana Televisión. Asimismo, la empresa IEMPSA -aunque en tiraje limitado- edita dos LP’s de esta prestigiosa orquesta, agotándose en menos de dos meses, lo que demuestra el interés de un público ávido -y nostálgico respecto de la “Salsa”- de escuchar aquello que por más de treinta años le fuera negado en las emisoras locales.

Ya entrada la década de los ’90, luego de la desaparición de “Maestra Vida”, solo programas como “Sonido latino” y “Pueblo Latino” permanecen en el aire con altibajos, propalando principalmente Salsa-retro (Salsa dura) y Latin-Jazz, convirtiéndose de esta manera en el refugio de aquellos nostálgicos de los años ’70 que no encontraban ninguna otra alternativa musical.

La aparición de la “música cubana” en la Frecuencia Modulada: “Los Jueves Cubanos”

A mediados del mes de junio de 1993, por iniciativa propia, decidimos poner a disposición del conductor del programa “Salsa Picante”, Roy Rivasplata, todo el material discográfico -mas de medio centenar de LP’s- adquirido al cabo de once meses de estadía en la ciudad de La Habana. Tal actitud fue recibida en forma positiva, motivando una invitación para dialogar en dicho programa sobre la producción musical cubana actual, y sobre la base del material entregado el conductor del programa, preparó una secuencia de una hora de música cubana.

El programa se llevó a cabo teniendo un éxito inusitado dentro de la audiencia. Las llamadas telefónicas no cesaron, e incluso, el Dr. Luis Delgado Aparicio-Porta tuvo palabras de elogio, calificándolo de: “fresco y revitalizante para los oídos”. Como consecuencia de esto, en el transcurso de la semana se repitieron a solicitud del público algunos temas propalados en el mencionado especial, lo que motivó que el conductor del programa realizara otro especial de música cubana el jueves siguiente. Nunca antes, emisora alguna había dedicado una hora semanal en forma completa a la música cubana actual en la F.M. Nacían así, los llamados “Jueves Cubanos” en Salsa Picante.

Roy Rivasplata

Este hecho, determinó dos situaciones dentro de la estructura de un programa orientado a difundir básicamente Salsa-retro, Latin-Jazz y Boleros. Por un lado, oxigenó la programación del espacio radial, en tanto introduce una nueva sonoridad que rompe la tendencia predominante -llámese “Salsa” y sub-especies- mostrando ese complejo y diverso abánico de géneros que conforman la Música Cubana. Es decir, ya no solamente se escuchaba “Salsa” ahora también se podían escuchar danzones, guaguancós, rumbas, guarachas, sones, jazz y cantos afrocubanos, por mencionar sólo algunos ritmos. Además, esto representaba la posibilidad de apreciar a diversos orquestas cada una con su particular manera de interpretar un mismo ritmo. Por esto, también, los “Jueves Cubanos” se justificaban como un espacio diferente, pues, daba cuenta de una manera distinta y singular de hacer música. Se trataba, entonces, del expreso reconocimiento de la “cubanía” dentro del fenómeno comercial “salsero”.

Asimismo, esto permitía un mayor acercamiento del oyente a la historia grande de la música cubana y, fundamentalmente, al proceso musical desarrollado después de la Revolución.

De otro lado, observamos un hecho singularísimo, “Los Jueves Cubanos” se sustentan a partir de los aportes de coleccionistas y sufridos amantes de la música cubana que encuentran un canal de difusión en este espacio. Constituyéndose también en un lugar de propaganda de actividades artísticas que giran en torno a la cultura cubana, tal es el caso de la cantante peruana Pilar Núñez que anunció un espectáculo dedicado a los viejos cantos afrocubanos; igualmente se dio cuenta del espectáculo dedicado al Bolero en el Museo de la Nación.

Lo que años atrás parecía utópico era ya una realidad, el sonido cubano era reconocido por la audiencia como un sonido diferente al sonido de Nueva York y Puerto Rico, encontrando un espacio de potencial expansión en la F.M.: el mercado de la radio difusión no era tan monolítico.

Por eso, la interrogante surge de manera inevitable: ¿Qué impacto puede tener la música cubana en la Frecuencia Modulada Stereo?

Koky Vega y Koke Contreras
(Lima, verano de 1998)

Publicado en La Jiribilla, Nº 346, edición del 22 al 28 de diciembre, La Habana.

Por: Pedro de la Hoz

En un país eminentemente musical como lo es Cuba, a veces se tiene la percepción de que si hay motivos y lugares para bailar, la cosa marcha bien. Curiosamente en 2007 fueron mucho más estables los espacios para la música de concierto que los dispuestos para el baile.

La apertura de casinotecas en la capital y Santiago de Cuba, la cobertura puntual de las fiestas populares en una buena parte de los municipios con orquestas de primer nivel, la vinculación de las agrupaciones de alta convocatoria popular a conmemoraciones patrióticas y juveniles y la organización de giras nacionales —todavía insuficientes debido a problemas que subsisten en la logística— no bastaron para satisfacer las exigencias del público bailador, que reclama espacios sistemáticos en los barrios —Ciudad de La Habana puede y debe perfeccionar un programa habilitado al efecto—, en los círculos sociales y otros ámbitos de la comunidad, mucho más accesibles que las Casas de la Música, hoteles, instalaciones de ARTEX y otros espacios identificados con las opciones turísticas.

Es loable lo que acontece en otras zonas de la vida musical: el Festival Internacional de Coros, de Santiago, fue el colofón de una actividad que consolida una estructura que va desde el movimiento de cantorías infantiles y juveniles hasta la existencia de agrupaciones profesionales de altísimo nivel, como el Coro Nacional de Cuba, Exaudi, Schola Cantorum Coralina, Vocal Leo, Ensemble Vocal Luna, Orfeón Santiago, Coro Profesional de Matanzas y Sine Nomine. En marzo pasado se dieron cita en La Habana más de 600 cantores de 14 países para participar en el foro internacional América Cantat.

En la capital, los fines de semana se puede asistir a conciertos de música coral y de cámara en la Basílica Menor de San Francisco de Asís y el Centro Hispanoamericano de Cultura —parte de la hermosa trama cultural estimulada por la Oficina del Historiador de la Ciudad—, así como en el Museo Nacional de Bellas Artes, que ha hecho frecuentes los encuentros con la cancionística y el jazz; y en especial el Centro Pablo de la Torriente Brau, que junto a la Asociación Hermanos Saíz, está contribuyendo de manera tenaz e inteligente a la continuidad y la renovación del movimiento trovadoresco nacional. En ese campo fue digno de subrayar el homenaje que trovadores de Cuba y otros países dedicaron al desaparecido Noel Nicola, mediante la edición de un álbum doble con sus mejores piezas.

Especial resonancia tuvo la conmemoración del aniversario 35 de la Nueva Trova. Bajo el lema Una guitarra, un buen amor…, en la jornada participaron varios de sus fundadores, entre ellos Vicente Feliú, Sara González y Amaury Pérez. Organizada por la Asociación Hermanos Saíz, la Unión de Jóvenes Comunistas y el Instituto Cubano de la Música, a la cita asistieron creadores de todo el país y diversos estilos como los rockeros de Tesis de Menta, el grupo Moncada y el dúo pop Buena Fé. Las actividades abarcaron la céntrica avenida 23 y un concierto en la escalinata de la Universidad de La Habana.

Se realizaron, con alguna que otra intermitencia, las dos temporadas anuales de la Orquesta Sinfónica Nacional en el teatro Amadeo Roldán, organismo que este año viajó a Ecuador con gran éxito. Como punto final a la actividad en esta expresión aconteció en noviembre el acostumbrado Encuentro Nacional de Orquestas Sinfónicas, y un ciclo con todos los conciertos para piano y orquesta de Beethoven, efectuado entre noviembre y diciembre en Matanzas, organizado por Ulises Hernández con el concurso de la Orquesta Sinfónica local, bajo la batuta de Yeny Delgado.

Con gran pujanza crece y se consolida el movimiento de bandas de concierto. El hito más reciente fue la puesta en funcionamiento de la escuela provincial de músicos para bandas “Francisco Repilado”, en Santiago de Cuba, acto al que asistió el General de Ejército Raúl Castro, segundo secretario del Comité Central del Partido.

En solo los tres últimos años se ha duplicado la cifra de este tipo de agrupaciones en el país, de modo tal que más de 90 municipios poseen hoy bandas.

Cubadisco 2007 tuvo un momento rutilante con la entrega de sus premios —los más importantes recayeron en Akapelleando, de Vocal Sampling, y la integral de conciertos para piano y orquesta de Heitor Villa-Lobos a cargo de Ulises Hernández, Harold Lòpez Nussa, Patricio Malcolm, Roberto Urbay y Elvira Santiago— y otros con el vivo contacto con la cultura musical tradicional y actual de Venezuela, y el destaque de los vínculos que unen a la música grabada con el cine en nuestro país.

Lo realizado por los teatristas cubanos resulta sumamente encomiable si se tiene en cuenta la situación precaria de varias instalaciones de ensayo y representación. Afortunadamente en el oriente del país comenzaron a batir nuevos aires con la apertura del teatro Bayamo, que se suma al que hace cuatro años de inauguró en Manzanillo. Esa provincia aumentó de 995 a 2 347 sus capacidades para albergar al público. También el teatro Tunas mantuvo por primera vez una programación estable para los habitantes de la zona y en Holguín avanzaron los trabajos para la recuperación del teatro Eddy Suñol.

Pese a las dificultades materiales, que incidieron en la imposibilidad de convocar al Festival Internacional de Teatro de La Habana, hubo puestas en escena de altísimo valor, como las que se distinguirán por la parte cubana en enero con los Premios Villanueva de la Crítica: la creación coreográfica Demon-N/Crazy, del español Rafael Bonachela para Danza Contemporánea de Cuba; los espectáculos para niños Los zapaticos de rosa, del matancero Teatro de las Estaciones; Pelusín enamorao, del proyecto Nueva Línea; y Aceite más vinagre, igual a familia, del camagueyano Teatro del Viento; y los espectáculos para adultos Fedra, de Teatro El Público, y Aquìcualquier@, de Osvaldo Doimeadiós.

La conmemoración del 45 aniversario del Conjunto Folclórico Nacional centralizó una temporada de estrenos, a la que aportaron coreógrafos de otras compañías y se puso de relieve la personalidad del maestro Rogelio Martínez Furé como fundador y defensor de la tradición.

Destacable resultó el trabajo desarrollado por el Consejo Nacional de Casas de Cultura y el de Patrimonio Cultural en la preservación y difusión de los valores de la Tumba Francesa, en sus versiones originales de Santiago, Guantánamo y Sagua de Tánamo. Esta última mereció el Premio Nacional de Cultura Comunitaria, junto a tres destacados promotores: el guantanamero Reynaldo Heredia Rivera, la santiaguera Isis G. Palancar Sierra y el habanero Adalberto Rabeiro Baquet.

Esa zona de particular e insustituible fuerza que es la cultura popular, en su diversidad y riqueza, mantuvo sus vínculos con el área del caribe mediante la Fiesta del Fuego, que se realizó en julio en Santiago de Cuba, dedicada esta vez a República Dominicana.

Dentro de la programación nacional de las artes visuales sobresalieron las exposiciones Caminar con amor, de Ernesto García Peña por varias localidades matanceras, el itinerario nacional por siete provincias de la serie fotográfica Momentos, dedicada al Comandante en Jefe Fidel Castro; La otra mirada, de Raúl Martínez, Madera y papel, de Nelson Domínguez e Historias de amor, de Pedro Pablo Oliva, las tres en Bellas Artes; e Imagen y posibilidad, muestra colectiva en la Biblioteca Nacional José Martí.

El público cubano tuvo la oportunidad excepcional de asistir a las doce exposiciones que coincidieron con la celebración en la capital del Congreso de ICOGRADA, con obras de maestros de la gráfica mundial; y el merecidísimo tributo al maestro Eduardo Muñoz Bachs, que legó una impresionante colección de carteles de cine para la posteridad.

También fue conmemorado el aniversario 105 del nacimiento de Wifredo Lam, con varias acciones, las más importantes de ellas realizadas en la Universidad de las Ciencias Informáticas y en la Biblioteca Nacional, esta última por parte de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas.

Y aunque la producción cinematográfica, por razones obvias, siguió siendo afectada por carencias materiales y financieras, en este 2007 llamaron la atención el vitalidad de la Muestra de Jóvenes Realizadores, el Festival de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam (Santiago de Cuba) y el Festival de Cine Pobre (Gibara), yestrenaron sus películas Fernando Pèrez, Madrigal; Arturo Sotto, La noche de los inocentes; Alejandro Moya, Mañana; y Daniel Díaz Torres, El camino al Edén.

El ICAIC hizo un gran esfuerzo por potenciar el documental. Se estrenaron Otra pelea contra los demonios… y el mar, de Tupac Pinilla, basada en la vida del pueblo de pescadores Carahatas, amenazado por los huracanes; Memorias de la fiebre, de Manuel Jorge Pérez, sobre la obra poética de Carilda Oliver Labra; Poética gráfica insular, de Rolando Almirante, acerca del cartel de cine; Donde habita el corazón, de Carlos León, dedicado al trovador Vicente Feliz; y Son para un sonero, de Lourdes de los Santos por los 35 años de consagración a la música de Adalberto Álvarez.

En 2008 el ICAIC espera terminar o iniciar la producción de no menos de 20 largometrajes, entre los que se cuentan 14 filmes de ficción, varios de los cuales tienen previsto su estreno durante ese período. El rasgo principal de estos proyectos radica en su diversidad temática y estilística, la calidad de los guiones y la alentadora conjunción de realizadores experimentados con otros que incursionan por primera vez en el largometraje, lo que garantiza la continuidad de esta industria.

Todos estos logros no pueden estimular la complacencia. Falta mucho por hacer desde las instituciones culturales en la promoción de las más valiosas producciones artísticas y literarias. Como nunca antes deben abordarse soluciones para que la aplicación de la política cultural sea coherente entre las instituciones y los medios masivos de difusión por una parte, y por otra en el mismo seno de las comunidades. El sistema de festivales y eventos merece una permanente revisión para evitar estancamientos y pérdidas, pero lo más importante pasa por la constancia y sistematicidad que seamos capaces de desplegar en el trabajo cotidiano, para que cada jornada sea útil al espíritu de las mujeres y hombres en nuestra sociedad.