Publicado el 07 de Enero de 2008 en en Portal Cubarte, Ciudad de La Habana

Por: Rafael Lam

Buena Vista Social Club, el documental de Win Wenders, volvimos a verlo en la pantalla de la Televisión Cubana, el pasado 31 de diciembre, justamente a los diez años de decretarse mundialmente las nominaciones de los discos A toda Cuba le gusta y Buena Vista Social Club, por la orquesta Afro Cuban All Stars, dirigida por Juan de Marcos González.

El documental lo vemos ahora, a la distancia de casi diez años, la obra del cineasta alemán Win Wender, fue como una explosión mundial, del renacimiento de la música tradicional cubana, el documental fue visto por muchos, incluso, amigos cubanos residentes en el exterior, quedaron asombrados al descubrir figuras y músicas verdaderamente clásicos de América que no conocieron en su propio país.

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Fue el despertar de la música cubana en el mundo, como una clarinada de aquellos primeros años del siglo cuando Cuba comenzó a exportar su música por casi todo el planeta con ritmos trepidantes como la conga, la rumba, la habanera, el danzón, la criolla, el bolero, la guaracha, y después el mambo, el cha cha chá.

Más que un descubrimiento, fue el renacer de una música que estaba palpitante en el espacio. Mucha de esa música estaba silenciada por la industria del disco y la música de las transnacionales capitalistas. Pero la música es muy fuerte, muy perseverante y siempre se impone venciendo al tiempo, como decía el músico Romain Rolland.

Ciertamente el documental Buena Vista Social Club trajo mucho revuelo entre los periodistas, críticos y trabajadores de la música en general, nadie quedó indiferente. Algunos se molestaron por la utilización de localizaciones arrabaleras de La Habana, la ciudad más apreciadas por la UNESCO relativo a sus edificaciones (fortalezas, castillos, mansiones babilónicas), su belleza arquitectónica, su embrujo mágico, su gente y su alegría tradicional.

De cualquier manera la difusión tiene su precio y la música salió airosa que a la larga fue lo verdaderamente importante. “Cuando escuché Buena Vista Social Club –relata Win Wenders- sólo pude exclamar: ¡Waow!”.

Ese fue el descubrimiento de la música cubana para muchos creadores en el mundo, también se interesó en la música cubana el cineasta español Fernando Trueba, amigo de Cuba y muchos realizadores como Pedro Almodóvar que cuando vino a Cuba, en medio del Boom de la salsa, le expresó a un periodista: “Me gusta esa música como la que hace el salsero Paulo FG, hablando de una loca que se sofoca con la música cubana. Y me gusta toda esa música que algunos periodistas cubanos catalogan de vulgar y chabacana; es la más auténtica, la más natural, la que dice una verdad. La otra, la de lujo, la de mucha calidad estética y de buen gusto puede resultar falsa y mentirosa”.

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Cuando Buena Vista Social Club salió a la palestra, en 1997, comenzó cierta diatriba con el Boom de la salsa que venía desde 1989. Por esos días de finales de la década de 1990 me le acerqué a Juan de Marcos González, creador de la orquesta Afro Cuban All Stars y le aconsejé que no entrara en la diatriba de la salsa y la música tradicional. “Yo no me presto a ninguna diatriba contra la música cubana”, me contestó el monarca de la música tradicional. Total que Juan de Marcos terminó haciendo sus cositas en la música salsa o timba de Cuba, se sabe que la juventud es hija de su tiempo y Juan de Marcos no podía pasar por alto tan descomunal revolución musical.

Los que no se montaron en el tren de la música de su tiempo, quedaron atrás, Gabriel García Márquez, en su crónica dedicada a la muerte de John Lennon, escribió, “Los Beatles nos demostraron que los viejos son los que no se montan en el tren de la juventud”.

Para resumir te cuento que el documental Buena Vista Social Club colocó a la música cubana por más de 58 semanas consecutivas en el Top 100 de la prestigiosa revista Bilboard, en los Estados Unidos, donde mismo se ha bloqueado por decenios la música cubana. En Europa rompió record de ventas. El documental ganó un premio de la crítica en Los Ángeles y fue nominado a los premios Oscar, más no se puede pedir para un fin de siglo.
De toda esta experiencia, de la conclusión a la que llegué de este fenómeno pienso que Juan de Marcos González, con ese talento de productor debe retomar nuevamente su proyecto en grande con los consagrados músicos y cantantes cubanos que todavía se mantienen en la reserva mundial de la música. La música cubana hay que explotarla, no debe mantenerse en cajas de caudales o como cultura de exhibición. En fin de cuenta es la mejor carta de identidad a la hora de reafirmarla.

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