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Por Waldo González López de Cubarte

Sin duda, el investigador, músico y promotor Raúl Martínez (Jagüey Grande, Matanzas, 1937), por su rigor y constancia en el estudio y la divulgación de la vida y obra del inolvidable Benny Moré, ha devenido su biógrafo y su mayor conocedor.

El también especialista del Grupo de Estudios Musicológicos del Museo Nacional de la Música, quien ostenta la categoría especial científica de Investigador Adjunto y miembro de la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ha publicado además la monografía Benny Moré (1993), así como los valiosos volúmenes Ellos hacen la música cubana (1998), Para el alma divertir (2004) y su aún reciente Benny Moré, ¡Qué bueno canta usted! (2007), sin olvidar varias antologías de la música cubana.

En la Feria Internacional del Libro, que se efectúa por estos días, aparece otro de sus esperados títulos: El bolero. Historia de amor, publicado por la capitalina Ediciones Extramuros.

Benny Moré, ¡Qué bueno canta usted!, dirigido a los miles de de instructores de arte y estudiantes de este perfil, ya en su Introducción ofrece una sucinta pero rigurosa biografía del gran músico cubano, en la que incluye datos no siempre divulgados del también compositor nacido en el cienfueguero poblado de Santa Isabel de las Lajas, que él hizo famoso mundialmente con su obra y, en especial, con su canción homónima.

Asimismo, la edición masiva (de nueve mil ejemplares, debida a la nueva Editorial Adagio, del Centro Nacional de Escuelas de Arte) contiene fotos hasta ahora inéditas del cantor, la Cronología mínima, Te quedarás, sección que reúne criterios de especialistas, cantantes y poetas sobre este músico, una de las leyendas de la música afroantillana [que] fue el personaje más maravilloso que ha producido el arte popular cubano, de acuerdo con el notable cantante mexicano Pedro Vargas, El Tenor de las Antillas.

También se anexan en la cuidada edición (debida a Conchita Díaz-Páez, con atinada cubierta, diseño de páginas de Eliseo Palacios García) las secciones: ¡Qué bueno canta usted! (donde Raúl Martínez regala a los lectores todas las canciones que, en variados géneros, cantara El Benny, sin olvidar las que él compuso), Partituras, Iconografía, Fuentes, Bibliografía y Discografía, las que permitirán la consulta a los que, aún más interesados en la obra del cantor, les permitirán viajar a las raíces de este «hechizo que no envejece con el tiempo», tal lo define con poesía y verdad la musicóloga Alicia Valdés.

more_beny_mini.jpgNacido el 24 de agosto en Santa Isabel de las Lajas, vendría a morir un 19 de febrero en La Habana de 1963, tras cruzar por el rico cosmos de la música popular cubana como una estrella fugaz, tal él cantó en su clásico bolero Mi amor fugaz. Pero no se debe olvidar que todos sus boleros constituyen también clásicos. La prueba al canto son: Conocí la paz, Dolor y perdón, Ahora soy tan feliz y Amor sin fe.

Pero hay más: los boleros, como todos los géneros que cantó este genial creador (que nunca estudió música) nadie después los podría cantar, porque todo lo que él entonaba con su voz, lo convertía en el oro de la música, como un Rey Midas musical.

Mas, poeta de formación campesina, fue también autor de sones en décimas, como la propia Santa Isabel de las Lajas, y Cienfuegos, integradas por dos espinelas cada una. Gracias a este don, pudo hacer una antológica controversia con otro inolvidable, el no menos grande Joseíto Fernández, a quien todos recuerdan cuando el mundo se escucha la conocidísima guajira Guantanamera.

Fecundo compositor, Benny también sería el autor de otros sones como Tumba, tumbador, como de la guaracha Se te cayó el tabaco, las rumbas De la rumba al cha cha chá y Rumberos del ayer y el mambo Bonito y sabroso. Con Benny Moré, ¡Qué bueno canta usted!, Raúl Martínez no sólo entrega a los instructores de arte del país un texto de consulta de primera mano, sino que también engrosa su valiosa producción de investigador y especialista musical. Por ello, se agradece su importante libro que enriquecerá la cultura de los jóvenes que, en sus centros docentes, tengan acceso a tan importante volumen.