Película Música cubana


Aquí una critica sobre la película “Chico y Rita”. Saludos…

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es (04.03.2011)

Es imposible tararear la sinfonía musical animada compuesta por Trueba y Mariscal sin detenerse a recordar la entrañable, soleada y cálida celebración en 2D de la cultura y ritmos afrocubanos dibujada por Juan Padrón en 1985. ‘Vampiros en La Habana’, pinceles y música, Juan Padrón y Arturo Sandoval, una obra de culto de la que beben sin pretenderlo, o puede que no, un guionista y cinéfilo como Fernando Trueba y el genial diseñador catalán, que ha hecho bailar los trazos rotoscopiados del malecón habanero al son de los arreglos del pianista enamorado de Rita.

Bebo Valdés es el alma de ‘Chico y Rita’, su música; Mariscal, el mago que recrea un pasado de cine negro musical rodado en Technicolor; y Trueba, el escritor que funde en un guión las historias de mil y un músicos que emigraron a Europa y EE UU desde La Habana cuando sus vidas se torcieron en Cuba. Trueba salda puntualmente las deudas pendientes en su memoria homenajeando al cine americano de los 40 y 50, en el que brillaban Billy Wilder y Michael Curtiz; o recordando los pasos con los que Staney Donen bañaba las pantallas en las que Debbie Reynolds y Gene Kelly bailaban a dúo; el pero es que todo lo que ‘Chico y Rita’ evoca desde la distancia a la que se filman los planos medios y generales se disuelve cuando la cámara encara a los protagonistas.

Los diseños de Mariscal tienen truco: actores, localizaciones y objetos reales soportan el peso de los dibujos; y ésa, que es una de las brillantes aportaciones de Toni Errando al proceso de filmación del bolero animado, también juega en contra de la narración porque son incapaces de imitar las conexiones emocionales que se establecen entre los trazos de naturaleza abstracta y el público. No obstante, sobran motivos para disfrutar de este hermoso y conmovedor retorno al pasado de la época dorada del jazz latino-norteamericano, en el que dos melómanos privilegiados siluetean a Charlie Parker o Josephine Baker mientras suena en la sala la mejor de las bandas sonoras posibles.

 

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Más de “Chico y Rita”. He aquí un extracto  de la entrevista al cineasta español Fernando Trueba sobre su película animada “Chico y Rita”. Además, le aconsejamos revisar la web oficial en español que contiene datos muy relevantes sobre la película.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es, 14.03.2011

Tiene 56 años, un Oscar, dos Goyas y cinco Grammys. Fernando Trueba esconde sus trofeos entre el maremágnum de discos, libros y DVD de su estudio madrileño, presidido por dos grandes lienzos de Manny Farber, el crítico-pintor que contrapuso el concepto de ‘arte elefante blanco’ -la cultura del oropel- frente al ‘arte termita’, el cine de los pequeños detalles y del instante. En un sitio de honor, fotos de dos de sus dioses paganos: Billy Wilder y el maestro Azcona.

Trueba ha unido sus sueños a los del diseñador español más internacional, Javier Mariscal, en una maravillosa historia de amor inspirada en Bebo Valdés a ritmo de jazz. ‘Chico & Rita’ (Ver Web Oficial en español) retrata una Cuba mítica y un Nueva York de finales de los 40 que solo existe en la memoria cinéfila. Una avasalladora cinta de animación que llega este viernes a los cines y que, en pleno debate sobre la frágil salud del cine español, supone un deslumbrante ejemplo de talento y emoción.

– ‘Chico & Rita’ es una invitación a soñar.

Yo siempre he creído que el cine es un sueño. No en vano, los surrealistas fueron los primeros que entendieron el cine y vieron sus posibilidades. Una película realista es mentira, es un sueño que se pretende realista. Tengo amigos inteligentes que cuando ven una película de problemática social, como son de izquierdas, dicen que es buena. Y el tema no la hace buena. Monicelli contaba que las películas del neorrealismo eran falsas, los obreros no hablaban así.

– ‘Chico & Rita’ pasa por encima de cambios políticos y muestra una Cuba y un Nueva York soñados. ¿Qué significa Cuba para usted?

Un país lleno de talento donde notas el orgullo de ser español. Bebo me dice que es asturiano; Cachao presumía de andaluz; Frank Emilio se tenía por sevillano y como era ciego te hablaba del olor a azahar… Cuba era una colonia más rica que la metrópoli, los pobres íbamos allí a hacer las Américas. Tenían una sociedad civil tremenda: arquitectos, poetas, músicos, médicos… Al margen de las vicisitudes políticas, no se la puede mirar con paternalismo, nos pueden dar capones. Pero también estoy empapado de América, ¿eh? No me veo sin Gershwin, Fitzgerald, Bashevis Singer,Salinger…

– La vida de Chico se inspira en la de Bebo Valdés.

Hay detalles biográficos, como cuando le acusaron de tocar jazz, música imperialista, del enemigo. Cuando se dio cuenta de que no podía tocar a Gershwin o Jerome Kern supo que no merecía la pena vivir allí. Ahora vive en Málaga. Alquilé un cine para que viera la película. Cada vez que entraba la música la dirigía con los brazos. Fue como llevar a un niño al parque de atracciones. 92 años y es la única vez que le he visto llorar.

– Si hace años le dicen que iba a hacer un filme de dibujos animados…

Nunca me lo hubiera imaginado. Mis amigos me dicen que siempre acabo haciendo aquello de lo que he renegado. No iba a conducir y conduzco, no iba a hablar inglés y lo hablo por los codos… Siempre me contradigo en todo.


Fuente: http://www.eldiariomontanes.es, 25.02.2011

Chico es pianista, Rita, cantante; Chano Pozo, Dizzy Gillespie y Charlie Parker hacen su cameo. Es evidente que la música no es un elemento más en esta película. De hecho, Trueba y Mariscal dedican la cinta a Bebo Valdés, responsable a su vez de la banda sonora. Tanto el veterano músico cubano como Estrella Morente -que hace de sí misma- prestan sus voces para alguna de las canciones.

Si como aseguran sus responsables, ‘Chico y Rita’ (Ver: web oficial) pretende utilizar una nueva forma de animación para ilustrar un momento muy concreto de la historia de la música -esa época dorada durante la cual talentos cubanos se unen a talentos anglosajones en los clubes del Nueva York de los cincuenta- la banda sonora debía ser especial. «La primera tentación fue coger piezas de Dizzy Gillespie y Charlie Parker y meterlas en la película», reconoce Trueba. «Pero yo tenía esta idea de utilizar músicos actuales tocando en el estilo de los originales. Así que me encontré con la necesidad de hacer un casting como si fuese un largometraje normal. Tenía que encontrar un saxo tenor que tocase como Ben Webster, o un saxo alto con el estilo de Dizzy Gillespie, y eso era muy interesante desde el punto de vista de un músico. Tener a Freddy Cole que es el hermano de Nat King Cole, fue realmente divertido. Pero la grabación fue tremendamente complicada. Hicimos sesiones en España, Nueva York, Cuba y fue mucho trabajo».

Así que echar mano de otro amigo resultó lo más práctico. Las fotos de juventud de Valdés ya habían inspirado a Mariscal para el personaje de Chico, «aunque no es él por más que se piense», aclara rápido. «Pero reconozco que si Bebo no hubiese sido tan importante en mi vida, quizás la película no se habría hecho. Yo escribí partes del guión con la música de Bebo en mi cabeza. Ha sido una gran fuente de inspiración. El espíritu de Bebo está en toda la película».

Jazz latino en estado puro para adornar una cinta de dibujos animados que sigue el clásico chico conoce a chica de toda la vida. Eso sí, no piensen en llevar niños al cine. Los que disfrutarán realmente son aquellos aficionados a los ritmos cubanos y el jazz norteamericano.

Un romance en La Habana de la década de los 40 con ecos en Nueva York, y dos personas que nos enternecen con la música que les sale del alma, nos conectan a Chico y Rita, el filme animado español que se estrenó este lunes en el cine Yara.

Yelanys Hernández Fusté
yelanys@juventudrebelde.cu
Fuente: Juventud Rebelde (8 de Diciembre del 2010)

Chico y Rita (visite web y escuche banda sonora oficial de la película) nos convence mucho más de un secreto a voces: hay una tradición musical en la Isla hilvanada desde tiempos inmemoriales. Y otra vez esa certeza hecha pregunta por Miguel Matamoros en su célebre canción Son de la loma, se nos presenta cual mensaje salido de un oráculo.

En esta ocasión, el vaticinio «matamorino» se adereza con una trama conectada primeramente a esa Habana de la mítica década de los 40 e inicio de los 50 del pasado siglo, para luego encontrarse con las peripecias artísticas de los isleños en Nueva York.

De la urbe antillana se dibuja el ambiente nocturno, que lograba su ebullición también en el palpitar sonoro cultivado en bares y cabarets; una atmósfera melódica que da explicación a la genialidad con que los protagonistas del filme muestran el arte, ese mismo que no ha tenido otra academia que la forjada en el respeto a los componentes que nos definen, a lo extraído del conocimiento de una tradición popular que se lleva en los genes, y a ese ángel propio que poseen los grandes artistas.

Para Fernando Trueba, uno de los directores de la cinta, estaban todas las razones para hacer este largometraje animado, exhibido en el 32 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano como parte de la muestra de cine español. «Primero, queríamos hacer una película juntos Mariscal y yo. Para él, como diseñador, era una época increíble, privilegiada», explica a Juventud Rebelde.

Aclara el realizador de cintas tan conocidas como Belle époque, que su nueva entrega no es solo una película sobre la música cubana, sino también sobre ese momento mágico, romántico entre dos ciudades, «dos países que se han atraído e influenciado a lo largo de los años».

Y tiene razón Fernando cuando dice que Chico y Rita «es un flechazo» mutuo, colectivo. Tanto él como Javier Mariscal y su hermano y compañero en este proyecto, Tono Errando —los tres punteros del propósito fílmico—, han reciprocado amor por la melodía nuestra y, sobre todo, por Cuba.

«Es una época muy bonita y ubicar la historia ahí se debe mucho a la inspiración de una persona como Bebo Valdés —quien tiene a su cargo la banda sonora. Es también un homenaje a su generación», señala Trueba, quien asegura que aderezar el guión fue el resultado de un alto proceso creativo.

 

Así se nos presenta a Chico Valdés, quien siente que funde su alma con el piano, mientras Rita Labelle le pone corazón a todo lo que canta. Ambos se enamoran física y espiritualmente y quedan conectados además a través del arte.

El retrato de la urbe, desplegado en una representación exhaustiva de la arquitectura del período escogido, es un elemento que sorprende. Para el diseñador Javier Mariscal su estudio fue un reto difícil.

Para lograr un «panorama real» vieron un sinnúmero de fotografías, documentales, diarios y películas de la época. También consultaron, como un ejercicio eterno de veracidad, libros de historia de La Habana, a la vez que se dibujó la ciudad con su rostro actual.

Javier Mariscal descubrió en todo ello una urbe única, tan singular en sus construcciones y vías, que nos la quiso regalar desde la animación sin que perdiera la frescura. La vista del espectador encuentra una familiaridad perfecta en puntos emblemáticos como el cabaret Tropicana, el bar Dos hermanos o el Teatro Fausto.

La misma sensación regresa en los paseos visuales que se nos ofrecen de calles como Galiano y 23, para luego regocijarnos con la estampa de un solar como el de Rita. «Estuve muy metido en ello para entenderlo bien», afirma Mariscal, que manifiesta un respeto profundo por la capital antillana.

Pero el retrato se repite al reflejar la arquitectura neoyorquina de los 40 y al lograr que personajes sacados de la realidad gravitaran en el argumento.

Chano Pozo, Tito Puentes y otros artistas se entremezclan con Rita y Chico, y entre ellos median el jazz y la música como emblemas de esa unión.

Sorprende entonces que estén detrás tantos músicos.

Tono Errando apunta que las grabaciones de la melodía se realizaron en La Habana, Nueva York y Madrid. Ha definido como «un privilegio» haber podido integrar a un número de buenos artistas, entre ellos la vocalista Idania Valdés (cuya voz moldea a la Rita cantante), el joven pianista Rolando Luna y el percusionista Yaroldi Abreu. Con sus incursiones en el largometraje, a Tono no le queda la menor duda de que el potencial sonoro de Cuba es «inacabable y no cabe en una película».

 

Errando puntualiza que para darle mayor veracidad al argumento, en el caso de la actuación se hizo una filmación con actores reales. De ese modo los personajes cobraron, desde la piel de Limara Meneses, Mario Guerra y muchos otros, un realismo superior, a la vez que se lograba mayor organicidad en los movimientos de cámara.

Después de cuatro años en el proceso de producción y un costo de aproximadamente diez millones de euros, los gestores de Chico y Rita siempre pensaron que el gran reto era, como decía Fernando Trueba el lunes último en el Yara, que se exhibiera ante un cine «lleno de cubanos». España esperará por el estreno de la cinta el 25 de febrero.

Aún con la emoción de las notas de La bella cubana, de White, marcando el final, Chico y Rita se nos revela como un palpitante retrato de una época musical nuestra, una tradición que no se ha detenido en el tiempo.