Jazz cubano


Con este título la periodista cubana Yeneily García García nos presenta una entrevista a Ernán López-Nussa quien el día de ayer recibió el premio en el Hotel Nacional de Cuba.  “Sacrilegio es uno de los últimos trabajos, que no es más que una intervención a la música clásica, que  ha sido mi formación, la música que he tocado toda la vida. Es un resumen de lo que es mi vida: el paralelismo entre la música popular y la clásica.” expresó el pianista a la periodista.

Es interesante destacar que adiferencia de otros eventos, en muchas ocasiones se premia producciones que aún no están distrubuyendose en el mercado. Habrá que esperar la salida de esta producción y disfrutarla.

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Ernán López-Nussa, ganador del Cubadisco 2014. Foto: Cuba Debate

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El pianista Ernán López-Nussa se alzó hoy con el Gran Premio de la XVIII Feria Internacional Cubadisco 2014 por el álbum Sacrilegio, producción de Colibrí que hace un recorrido por la creación musical clásica y popular. Este disco doble (Rondó y Molto vivo), acompañado de un DVD, propone versiones de compositores como Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Ernesto Lecuona e Ignacio Cervantes, entre otros. Además el material se llevó el reconocimiento en los apartados de Antología de Versiones, Grabación, CD-DVD y Jazz, según se dio a conocer en la gala de premiaciones efectuada en el Hotel Nacional de Cuba.

El gran premio le fue otorgado al pianista Ernán López-Nussa por el CD-DVD “Sacrilegio”, del sello discográfico Colibrí. Foto. Marianela Dufflar/Cubadebate

 

Aquí una critica sobre la película “Chico y Rita”. Saludos…

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es (04.03.2011)

Es imposible tararear la sinfonía musical animada compuesta por Trueba y Mariscal sin detenerse a recordar la entrañable, soleada y cálida celebración en 2D de la cultura y ritmos afrocubanos dibujada por Juan Padrón en 1985. ‘Vampiros en La Habana’, pinceles y música, Juan Padrón y Arturo Sandoval, una obra de culto de la que beben sin pretenderlo, o puede que no, un guionista y cinéfilo como Fernando Trueba y el genial diseñador catalán, que ha hecho bailar los trazos rotoscopiados del malecón habanero al son de los arreglos del pianista enamorado de Rita.

Bebo Valdés es el alma de ‘Chico y Rita’, su música; Mariscal, el mago que recrea un pasado de cine negro musical rodado en Technicolor; y Trueba, el escritor que funde en un guión las historias de mil y un músicos que emigraron a Europa y EE UU desde La Habana cuando sus vidas se torcieron en Cuba. Trueba salda puntualmente las deudas pendientes en su memoria homenajeando al cine americano de los 40 y 50, en el que brillaban Billy Wilder y Michael Curtiz; o recordando los pasos con los que Staney Donen bañaba las pantallas en las que Debbie Reynolds y Gene Kelly bailaban a dúo; el pero es que todo lo que ‘Chico y Rita’ evoca desde la distancia a la que se filman los planos medios y generales se disuelve cuando la cámara encara a los protagonistas.

Los diseños de Mariscal tienen truco: actores, localizaciones y objetos reales soportan el peso de los dibujos; y ésa, que es una de las brillantes aportaciones de Toni Errando al proceso de filmación del bolero animado, también juega en contra de la narración porque son incapaces de imitar las conexiones emocionales que se establecen entre los trazos de naturaleza abstracta y el público. No obstante, sobran motivos para disfrutar de este hermoso y conmovedor retorno al pasado de la época dorada del jazz latino-norteamericano, en el que dos melómanos privilegiados siluetean a Charlie Parker o Josephine Baker mientras suena en la sala la mejor de las bandas sonoras posibles.

 

Más de “Chico y Rita”. He aquí un extracto  de la entrevista al cineasta español Fernando Trueba sobre su película animada “Chico y Rita”. Además, le aconsejamos revisar la web oficial en español que contiene datos muy relevantes sobre la película.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es, 14.03.2011

Tiene 56 años, un Oscar, dos Goyas y cinco Grammys. Fernando Trueba esconde sus trofeos entre el maremágnum de discos, libros y DVD de su estudio madrileño, presidido por dos grandes lienzos de Manny Farber, el crítico-pintor que contrapuso el concepto de ‘arte elefante blanco’ -la cultura del oropel- frente al ‘arte termita’, el cine de los pequeños detalles y del instante. En un sitio de honor, fotos de dos de sus dioses paganos: Billy Wilder y el maestro Azcona.

Trueba ha unido sus sueños a los del diseñador español más internacional, Javier Mariscal, en una maravillosa historia de amor inspirada en Bebo Valdés a ritmo de jazz. ‘Chico & Rita’ (Ver Web Oficial en español) retrata una Cuba mítica y un Nueva York de finales de los 40 que solo existe en la memoria cinéfila. Una avasalladora cinta de animación que llega este viernes a los cines y que, en pleno debate sobre la frágil salud del cine español, supone un deslumbrante ejemplo de talento y emoción.

– ‘Chico & Rita’ es una invitación a soñar.

Yo siempre he creído que el cine es un sueño. No en vano, los surrealistas fueron los primeros que entendieron el cine y vieron sus posibilidades. Una película realista es mentira, es un sueño que se pretende realista. Tengo amigos inteligentes que cuando ven una película de problemática social, como son de izquierdas, dicen que es buena. Y el tema no la hace buena. Monicelli contaba que las películas del neorrealismo eran falsas, los obreros no hablaban así.

– ‘Chico & Rita’ pasa por encima de cambios políticos y muestra una Cuba y un Nueva York soñados. ¿Qué significa Cuba para usted?

Un país lleno de talento donde notas el orgullo de ser español. Bebo me dice que es asturiano; Cachao presumía de andaluz; Frank Emilio se tenía por sevillano y como era ciego te hablaba del olor a azahar… Cuba era una colonia más rica que la metrópoli, los pobres íbamos allí a hacer las Américas. Tenían una sociedad civil tremenda: arquitectos, poetas, músicos, médicos… Al margen de las vicisitudes políticas, no se la puede mirar con paternalismo, nos pueden dar capones. Pero también estoy empapado de América, ¿eh? No me veo sin Gershwin, Fitzgerald, Bashevis Singer,Salinger…

– La vida de Chico se inspira en la de Bebo Valdés.

Hay detalles biográficos, como cuando le acusaron de tocar jazz, música imperialista, del enemigo. Cuando se dio cuenta de que no podía tocar a Gershwin o Jerome Kern supo que no merecía la pena vivir allí. Ahora vive en Málaga. Alquilé un cine para que viera la película. Cada vez que entraba la música la dirigía con los brazos. Fue como llevar a un niño al parque de atracciones. 92 años y es la única vez que le he visto llorar.

– Si hace años le dicen que iba a hacer un filme de dibujos animados…

Nunca me lo hubiera imaginado. Mis amigos me dicen que siempre acabo haciendo aquello de lo que he renegado. No iba a conducir y conduzco, no iba a hablar inglés y lo hablo por los codos… Siempre me contradigo en todo.


Por José Dos Santos

(Fuente: http://www.prensa-latina.cu-3 de octubre de 2010)

La Habana.- Yasek Manzano ya es uno de los grandes trompetistas contemporáneos cubanos de jazz. En sus apenas 30 años de vida lleva más de tres lustros codeándose con lo mejor de la élite jazzística en su país y es reconocido por grandes de su instrumento a nivel internacional.

Surgido a la luz pública en el semillero de talentos que ha cultivado el experimentado Bobby Carcassés desde siempre, fue adquiriendo estatura propia hasta convertirse en líder, compositor y colaborador de grandes artistas.

El menciona con especial afecto a Bobby y otros músicos cubanos en ese derrotero siempre en ascenso y, entre los extranjeros, a Roy Hargrove y Wynton Marsalis, quienes con sus consejos y magisterio le ayudaron a trazar su propio camino.

A pocas horas de reencontrarse con Marsalis, a quien homenajearán hoy en los jardines del Instituto de la Música, resalta en diálogo con Prensa Latina que de él aprendió no sólo en el año y medio que fue su alumno de trompeta en el Instituto Julliard de New York, en 2001.

Recuerda que con sólo escucharlo y verlo tocar en el club habanero La zorra y el cuervo, en 1997, y sumársele a su invitación al escenario, sintió el impacto de sus enseñanzas.

“Es algo difícil de explicar -significa- porque te transmite una especie de energía, de convicción, de madurez y maestría de mucho impacto, máxime si entiendes su lenguaje musical”.

El tenía 17 años cuando formaba parte del Afrojazz de Carcassés e integró el “jam session” o descarga organizada para agasajar al visitante. Desde aquel momento, considera, “comencé a tocar diferente”.

Wynton Marsalis, asegura, es una especie de “fuente de sabiduría” matizada de “honestidad, sinceridad y trascendencia. Sus mensajes nacen del corazón, enraizado en su natal New Orleáns, aunque con una visión contemporánea.

Y a su juicio, esas certeras flechas sonoras resultan más impactantes cuando toca “blues”.

Manzano resalta el amor de ese tutor por la música cubana, coincidiendo con juicios de Carcassés. Mientras se encontraron en New York, le pedía que le explicara la improvisación en nuestra música y se declaraba admirador de un trompetista llamado “Florecita”, que tocaba en una grabación que tenía de una agrupación tradicional cubana.

Desde entonces, Marsalis le habló al joven trompetista cubano de su interés de volver a la isla en compañía de la banda de jazz del Lincoln Center, que fundara y dirige. Ahora hace realidad ese deseo.

Manzano explica que hay muchos puntos comunes entre la música de nuestro país y la de New Orleáns, cuna de los Marsalis: “frases en la bandas populares cubanas que se semejan a las de allá”.

Son como “vecinos que coincidimos en el surgimiento y que luego cada uno asume sus propias características”

Y pone de ejemplo al gran Louis Armstrong y nuestro inolvidable Chapotín, cuya síncopa y forma jaranera de asumir el fenómeno musical son tan parecidas.

A Wynton le agradece sus consejos de cómo explorar y explotar al máximo la trompeta, “los matices del sonido suave” o “sutilezas del sonido”, que le transformaron su forma de tocar.

Aunque también reconoce en Roy Hargrove una influencia importante en el tratamiento de agudos y sus interpretaciones fuertes, a ser osado y disfrutar de la libertad improvisadora que ofrece el jazz.

Ambos, pero en especial Marsalis por su larga temporada juntos, le ayudaron a ampliar su visión sonora. Este último, adicionalmente, le indujo a incursionar en el mundo clásico.

Ahora espera poder mostrarle al maestro los progresos alcanzados en esta década, cuando toque con la gran banda que dirigirá Joaquín Betancourt en el homenaje que le rendirá Cubadisco al distinguido visitante.

De algo está seguro: sus enseñanzas, como las de Bobby, Roy y otros muchos, continuarán ayudándolo a seguir superándose y animándole en sus búsquedas de un mensaje musical cada vez superior.

Por: Jorge Villa • La Habana

Fuente: http://www.lajiribilla.cu (2 de setiembre de 2010)

Aunque no resulta sorpresivo un gran éxito para alguno de los integrantes de la dinastía musical cubana López-Nussa, la nueva generación de estos creadores va dando mucho de que hablar tanto nacional como internacionalmente. Es por ello que Harold López-Nussa volvió a ser noticia el pasado sábado 21 de agosto por su concierto en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes en la capital cubana.

Harold, de 27 años, pianista y compositor de formación académica, se convirtió en una revelación en el mundo del jazz a partir del año 2005, cuando ganó el concurso de piano del festival de Montreaux, Suiza. Sin embargo, su jazz es virtuoso, elegante y timbero; nutrido de la mejor escuela de piano popular cubano ―dígase Rubén González, Bebo Valdés, entre otros―, que complementa el resto de sus diversas influencias musicales. Si anteriormente recibía muchas peticiones para trabajos fundamentalmente en lo clásico o como acompañante ―importante recordar sus trabajos junto a Omara Portuondo―, hoy muchos quieren tocar con él, empleando diferentes formatos, y no solo en el mundo del jazz.

En este concierto, Harold sacó un as que tenía guardado bajo la manga: presentó la formación original del Harold Lopez-Nussa trío, con la que grabó su segundo álbum titulado Herencia (World Village, 2009). De alguna manera fue una suerte de presentación de este trabajo al público nacional ―aun cuando algunas piezas se habían escuchado en ocasiones anteriores, pero el disco no se ha comercializado en el país. El trío cuenta con el consistente trabajo de su hermano Ruy Adrián en la batería, el suyo propio en el piano, y un contrabajista de lujo: Felipe Cabrera, quien radica en Francia actualmente, y que muchos recordarán de los tiempos en que era miembro-fundador del Cuarteto Cubano del pianista Gonzalito Rubalcaba.

En lo particular me gusta mucho la música de Harold, independientemente de la calidad indiscutible de sus composiciones, porque él ―con la humildad que lo caracteriza― disfruta sobremanera brindando espacio para que sus compañeros destaquen su potencial y enriquezcan la atmósfera musical. Para nada se trata de una competencia entre músicos ni un derroche de virtuosismo para impresionar, sino más bien una suma de talentos para ofrecer al público una obra de buena factura. Harold se encarga de guiar los hilos.

Para entrar en calor, en una sala realmente abarrotada, Harold ―a bordo de un flamante piano Yamaha― escogió el tema “E’echa”, para sentar credenciales de lo que podría esperarse en el resto del concierto, cuya segunda pieza fue su magistral versión de la contradanza “Los tres golpes”, de Ignacio Cervantes: pieza que abre el disco Herencia, con destaque para Felipe Cabrera en el contrabajo. Asimismo se presentaron otras piezas de este disco: la que le da título y la dedicada a su compañera, “Saudade”.

Invitado de lujo al concierto, el guitarrista brasileño Swamy Jr ―quien además es el productor de Omara Portuondo―, interpretando junto al trío el tema “A felicidades”, de Tom Jobim, incluido en la ópera prima de Harold titulada Canciones (Colibrí, 2007). El otro invitado ya habitual en la formación y que ha participado en los dos discos de este joven músico, es el trompetista Maiquel González González, quien se incorporó al trío en tres temas, comenzando por “La fiesta va”. Dentro del repertorio del concierto, la otra obra presente sin la autoría de Harold fue un tema de corte intimista titulado “A Camilín”, de Felipe Cabrera, tema de gran lirismo y exquisita factura, donde nuevamente el contrabajista hizo gala de su maestría.

Ruy Adrián se robó buena parte del show con sus convincentes solos de batería en varias piezas, entre las que se encuentra, por supuesto, “La Jungla” ―también perteneciente al nuevo disco. Sin ánimos de comparación, su ejecución me recuerda mucho, en ocasiones, la gran técnica de Enrique Plá (legendario baterista de Irakere) para crear ambientes y lograr detalles, la limpieza y versatilidad en la ejecución de su padre Ruy López-Nussa, pero sobre todo la energía de quien fuera baterista de Afrocuba y Cuarto Espacio, Jimmy Branly.

Luego de hora y media y contando con impecable sonido (realizado por el laureado Maykel Bárzagas Jr.), llegaba a su fin el concierto. Ciertamente fue disfrutado al máximo por los artistas ante un exigente público ―entre los cuales se encontraban prestigiosos músicos―, y Harold se despidió con la pieza “Timbeando” (también del disco Herencia), cuyo título explica por si solo el despliegue musical producido por Harold Lopez-Nussa Trío. A modo de colofón y por la exigencia del público, ejecutaron “Bailando Suiza” (del disco Canciones), nuevamente con participación de Maiquel en la trompeta. Esta es una pieza prácticamente obligatoria para las presentaciones de Harold, pues para el público cubano, hasta el momento es su obra más emblemática, gracias a su presencia en los medios y su fraseo contagioso.

Por fortuna, el Museo Nacional de Bellas Artes sigue apostando por el buen arte, por aquella música que cada quien puede llevarse en el corazón y en sus oídos al terminar cada presentación. En tan reconfortante cita, solamente extrañé en escena ―por un capricho muy personal―, la excelente versión de “Es más, te perdono”, de Noel Nicola, interpretada magistralmente por Omara Portuondo y felizmente registrada en el disco Herencia junto a Harold´s Trío. Sin lugar a duda, una bonita reunión de grandes músicos, desbordada de talento, gran energía y, sobre todo, un divino regalo veraniego para los amantes de la buena música cubana.

Por: Martha Guarín R.
Fuente: El Heraldohttp://www.elheraldo.com.co (29 de agosto de 2010)

Dos de la tarde en Barranquilla, y en Barcelona el reloj biológico indica que es hora de cenar. Chucho Valdés contesta el teléfono en tierra española. ¿Habrá algo allá que sepa a lisa?, dice, “alístenlo, ese es el pescado que más me gusta”.

El pianista cubano está contando las horas para venir a Barranquijazz 2010 y mostrar su nuevo proyecto: Afrocubans Messengers, el 9 de septiembre en el Teatro Amira de la Rosa.

Chucho está reposando de sus actuaciones en festivales de jazz en Francia donde fue presentado por una revista especializada como “el instrumentista más completo del mundo”.

Además, los franceses están que no caben de la dicha. Este 31 de agosto van a poder comprar el nuevo instrumental titulado Chucho’s Steps, del que asegura le ha permitido “romper esquemas”.

¿El formato de su nueva producción es el anuncio de una era de Chucho Valdés?

Ahora lo mío es otro proyecto con una generación nueva de jóvenes músicos que tienen otras ideas, otra forma de pensar la música afrocubana y no es que sea ni superior o inferior, sencillamente es diferente. Era una necesidad evolutiva.

¿Musicalmente cómo se captan las diferencias en ‘Afrocuban Messengers’s?

Hemos añadido al cuarteto — mejor dicho al quinteto— porque siempre ha estado Omaira Caridad Valdés, mi hermana, añadimos dos metales: una trompeta y un saxo; un especialista que toca los tambores batá y canta la música yoruba. Estamos haciendo un trabajo, a partir de la misma raíz pero diferente porque Chucho es el mismo compositor pero hay cambios ya en estilos.

¿Puede contar algunos pormenores de la grabación?

Ya fue presentado en Cuba y lo grabé allí para mi sello discográfico ‘Comanche’, y se licenció para Cuba para ‘Colibrí’. Allá no ha salido todavía pero ha sido presentado en dos conciertos en La Habana y después en México. Ahora se está haciendo la promoción por el mundo. Vamos a China, a Macao, Taipei, Australia (Melbourne) y a París antes de llegar a Barranquilla.

¿Grabar en estos momentos en Cuba se puede considerar un buen síntoma para la música en ese país?

Pienso que para la cultura es importante. Yo grabo para mi sello y trabajo para otro como colaborador. Mantengo vínculos con la ‘Egret ’, que es la empresa nacional cubana y ‘Colibrí’ que es del Ministerio de Cultura.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con jóvenes?

Muy buena porque ha sido como una especie de retroalimentación, toman mi experiencia como compositor, director, arreglista, como guía y mis nuevas ideas porque yo también he seguido evolucionando. Lo que hacemos es compartir criterios y sacar lo mejor entre todos.

¿Esos muchachos son los que van a venir a Barranquijazz?

Sí y algunos ya han estado allá pero con otras agrupaciones.

Una cosa es triunfar en conciertos y otra vender discos. ¿Cómo lidia con el tema de la piratería?

Ha sido inevitable e imparable. El disco que hizo mi papá Lágrimas negras, con Diego El Cigala, sobrepasa la cifra de ventas de un millón. Es decir, cuando la gente de verdad le gusta el disco compra el original.

¿Es todavía la trova cubana un género en expansión?

Igual que con Irakere digo que todas las cosas han tenido su momento y que hay que parar antes que decaer. Eso fue lo que hicimos con Irakere, dejarlo arriba. O sea, no se puede perder la pelea en el último minuto por nocaut. No te puedo decir mucho sobre la Nueva Trova porque no es mi género, sé que Silvio y Pablo siguen componiendo y han cambiado un poquito la línea.

¿Cómo sabrá usted que le llegó el momento de retirarse?

La retirada lógica es cuando no eres capaz de crear cosas nuevas pero la música no tiene edad, no es igual que el deporte. Mi papá tiene 92 años y acabamos de hacer el disco Juntos para siempre. En este momento tengo la mente muy abierta.

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