Por: Martha Guarín R.
Fuente: El Heraldohttp://www.elheraldo.com.co (29 de agosto de 2010)

Dos de la tarde en Barranquilla, y en Barcelona el reloj biológico indica que es hora de cenar. Chucho Valdés contesta el teléfono en tierra española. ¿Habrá algo allá que sepa a lisa?, dice, “alístenlo, ese es el pescado que más me gusta”.

El pianista cubano está contando las horas para venir a Barranquijazz 2010 y mostrar su nuevo proyecto: Afrocubans Messengers, el 9 de septiembre en el Teatro Amira de la Rosa.

Chucho está reposando de sus actuaciones en festivales de jazz en Francia donde fue presentado por una revista especializada como “el instrumentista más completo del mundo”.

Además, los franceses están que no caben de la dicha. Este 31 de agosto van a poder comprar el nuevo instrumental titulado Chucho’s Steps, del que asegura le ha permitido “romper esquemas”.

¿El formato de su nueva producción es el anuncio de una era de Chucho Valdés?

Ahora lo mío es otro proyecto con una generación nueva de jóvenes músicos que tienen otras ideas, otra forma de pensar la música afrocubana y no es que sea ni superior o inferior, sencillamente es diferente. Era una necesidad evolutiva.

¿Musicalmente cómo se captan las diferencias en ‘Afrocuban Messengers’s?

Hemos añadido al cuarteto — mejor dicho al quinteto— porque siempre ha estado Omaira Caridad Valdés, mi hermana, añadimos dos metales: una trompeta y un saxo; un especialista que toca los tambores batá y canta la música yoruba. Estamos haciendo un trabajo, a partir de la misma raíz pero diferente porque Chucho es el mismo compositor pero hay cambios ya en estilos.

¿Puede contar algunos pormenores de la grabación?

Ya fue presentado en Cuba y lo grabé allí para mi sello discográfico ‘Comanche’, y se licenció para Cuba para ‘Colibrí’. Allá no ha salido todavía pero ha sido presentado en dos conciertos en La Habana y después en México. Ahora se está haciendo la promoción por el mundo. Vamos a China, a Macao, Taipei, Australia (Melbourne) y a París antes de llegar a Barranquilla.

¿Grabar en estos momentos en Cuba se puede considerar un buen síntoma para la música en ese país?

Pienso que para la cultura es importante. Yo grabo para mi sello y trabajo para otro como colaborador. Mantengo vínculos con la ‘Egret ’, que es la empresa nacional cubana y ‘Colibrí’ que es del Ministerio de Cultura.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con jóvenes?

Muy buena porque ha sido como una especie de retroalimentación, toman mi experiencia como compositor, director, arreglista, como guía y mis nuevas ideas porque yo también he seguido evolucionando. Lo que hacemos es compartir criterios y sacar lo mejor entre todos.

¿Esos muchachos son los que van a venir a Barranquijazz?

Sí y algunos ya han estado allá pero con otras agrupaciones.

Una cosa es triunfar en conciertos y otra vender discos. ¿Cómo lidia con el tema de la piratería?

Ha sido inevitable e imparable. El disco que hizo mi papá Lágrimas negras, con Diego El Cigala, sobrepasa la cifra de ventas de un millón. Es decir, cuando la gente de verdad le gusta el disco compra el original.

¿Es todavía la trova cubana un género en expansión?

Igual que con Irakere digo que todas las cosas han tenido su momento y que hay que parar antes que decaer. Eso fue lo que hicimos con Irakere, dejarlo arriba. O sea, no se puede perder la pelea en el último minuto por nocaut. No te puedo decir mucho sobre la Nueva Trova porque no es mi género, sé que Silvio y Pablo siguen componiendo y han cambiado un poquito la línea.

¿Cómo sabrá usted que le llegó el momento de retirarse?

La retirada lógica es cuando no eres capaz de crear cosas nuevas pero la música no tiene edad, no es igual que el deporte. Mi papá tiene 92 años y acabamos de hacer el disco Juntos para siempre. En este momento tengo la mente muy abierta.

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