Destacó por mezclar el jazz, el mambo y el academicismo

MAURICIO VICENT
EL PAÍS – Obituarios – 11-02-2009

De igual modo que al mítico contrabajista Israel López lo llamaba todo el cachaitomundo Cachao, a su sobrino Orlando López, heredero y cultivador de su talento, se le conocía en Cuba simplemente como Cachaíto. Su muerte, el lunes, a los 76 años -y sólo 11 meses después de la desaparición de Cachao- abre un nuevo agujero en la música cubana, pues los López sentaron escuela con sus descargas y cambiaron la tradición del instrumento, que después de ellos se convirtió en protagonista de los ritmos cubanos.

Forma parte Cachaíto de ese grupo de grandes músicos cubanos reconocido tardíamente fuera de su país gracias al proyecto del Buena Vista Social Club, de Ry Cooder. Sin embargo, como Compay Segundo, el pianista Rubén González o los soneros Ibrahim Ferrer y Wilfredo Pío Leyva, todos fallecidos, Cachaíto tenía nombre propio en la música cubana antes de la llegada de Buena Vista.

Orestes López comenzó sus estudios con su padre, el gran Orestes Macho López, compositor y contrabajista que junto a Cachao revolucionó la música cubana en los años cincuenta. Ambos modernizaron el danzón y crearon la semilla de un nuevo ritmo, el mambo, que puso a bailar al mundo entero, y de estas influencias se alimentó Cachaíto, que desde muy joven empezó a trabajar profesionalmente en grandes orquestas populares cubanas.

A los 13 años ya tocaba en la charanga Armonía, de René Hernández, y a los 17 entró a una de las más conocidas orquestas de Cuba, Arcaño y sus Maravillas, donde su padre y su tío durante años fueron solistas y ensayaron el nuevo ritmo que con posterioridad haría famoso Dámaso Pérez Prado. También pasó por la orquesta del cabaret Bambú, en los años cincuenta, y llegó a la Riverside, agrupación estelar de la época en el formato de jazz band.

Cachaíto era un músico muy versátil, con una formación académica rigurosa, a la vez que cultivaba el jazz y dominaba al dedillo lo popular. Durante años perteneció a la Orquesta Sinfónica Nacional. En los noventa trabajó junto al pianista Frank Emilio Flyn y los percusionistas Tata Guines (recientemente fallecido) y Changuito, con quienes grabó varios discos de descargas de jazz y de danzones.

Como su tío, Cachaíto hizo del contrabajo un instrumento con personalidad propia y clave en descargas e improvisaciones en las que siempre estaban presentes los ritmos afrocubanos. Fue miembro también del legendario grupo Irakere, creado por Chucho Valdés, y ha colaborado con los principales músicos de jazz cubanos tanto dentro como fuera de su país.

Fuera de la isla es conocido principalmente por el Buena Vista Social Club, proyecto del que formó parte desde el primer momento. Es el único músico que está en todos los discos y también figuró en el documental de Wim Wenders. En la serie sobre los intérpretes del Buena Vista grabada por el sello World Circuit, Cachaíto grabó su primer disco como solista. También participó en Rhythms del Mundo Cuba, disco en el que el productor británico Kenny Young reunió hace dos años a músicos de la isla con anglosajones, como Sting, Radiohead y U2, entre otros, para recaudar fondos en beneficio de los damnificados de desastres naturales.

Anuncios