Gutiérrez Aragón coordina una serie documental sobre la música de la isla

MAURICIO VICENT – La Habana
Fuente: EL PAÍS (01-12-2008)

gutierrez_aragon_dice_adios_cineManuel Gutiérrez Aragón regresa a las pantallas de TVE con una serie documental sobre la música cubana que propone un viaje muy libre por los ritmos y la historia musical de la isla, con especial acento en géneros y estilos poco habituales, como el jazz afrocubano, el filin o la fusión. Gutiérrez Aragón dirige el proyecto -concebido y realizado antes de que el cineasta anunciara su retirada-, que consta de cuatro capítulos de 50 minutos, cada uno dirigido por un realizador cubano, y un quinto documental más íntimo y testimonial del propio Gutiérrez Aragón, Música para vivir, que parte de la tesis de que en Cuba la música es mucho más que música. “Es un alimento; casi una forma de vivir y entender la vida”, explica.

Los tres primeros capítulos de la serie, producida por Antillana de Comunicación, TVE y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica , serán presentados durante el 30 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que comienza mañana en La Habana. TVE emitirá la serie el año próximo.

Los personajes centrales de la historia de Gutierrez Aragón son los bailadores de Santa Amalia, un grupo de amigos que desde hace 60 años se reúnen periódicamente a bailar jazz. El cineasta rodó en La Habana en febrero y contó con colaboraciones de lujo, como la del pianista Chucho Valdés y el cantante Pablo Milanes, si bien el corazón del filme son los integrantes de la peña de bailadores.

“Ellos mantuvieron esa tradición incluso en momentos duros, a principios

Gutierrez Aragon y los personajes de su documental

Gutierrez Aragon y los personajes de su documental

de los años sesenta, cuando la música norteamericana fue considerada en Cuba un ‘instrumento de penetración imperialista”. Juan Picasso y Roberto Manzano, dos de sus protagonistas, ya septuagenarios, funcionan como hilo conductor de una historia que recrea la memoria de aquellos fabulosos lugares donde solían reunirse -la mayoría desaparecidos-, pero que es sobre todo el símbolo de una amistad tejida alrededor de la música.

La serie ha sido concebida de forma libre para tratar de atrapar historias de la música cubana, sin caer en tópicos. La joven Patricia Ramos dirige Ampárame, capítulo que indaga en las relaciones entre la música y la religiosidad en Cuba, y en el que intervienen artistas como Juan Formell, Chucho Valdés o José María Vitier. Arturo Soto se ocupa del documental sobre la fusión, y parte de una sobremesa en la que participan los músicos Sergio Vitier, Zenaida Romeu, Cesar Lopez y Yusa, en la que se concluye que en Cuba todo es fusión. Rebeca Chávez realiza el capítulo dedicado al filin, en el que desfilan las glorias del género: José Antonio Méndez, Cesar Portillo de la Luz o Elena Burke. Pavel Giroud traza el perfil del jazz afrocubano y rescata la memoria de genios como el pianista Frank Emilio, ya fallecido, que ahora además de ser reconocido en Cuba lo será en el exterior. Es una de las grandes riquezas de la serie de Gutiérrez Aragón.

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