Este violinista cubano está al frente de la Charanga Habanera. Se trata de “una orquesta show” y un grupo de cantantes que se considera una versión latina de los Backstreet Boys. Están en Buenos Aires.

Por: Gaspar Zimerman

Fuente: El Clarín, Buenos Aires, Jueves 06 de Noviembre 2008

calzado5La Charanga Habanera nació en 1988, por obra y gracia de un empresario francés. El hombre necesitaba a una orquesta que amenizara las veladas de un hotel de Montecarlo con la música cubana de los años ’40 a ’60. Viajó a Cuba, reclutó a un grupo de músicos y los llevó al principado de Mónaco. La experiencia duró cuatro felices años: ante un público millonario, la banda compartió escenario con gente como Stevie Wonder, Whitney Houston, Tina Turner, Sammy Davis Jr. o Barry White. Pero un buen día el contrato se terminó. Y apareció en escena uno de los violinistas de la orquesta, David Calzado.

“Cuando se cortó el contrato -recuerda ahora, vía telefónica-, estábamos en Cuba. Y no nos quedamos paralizados: yo tenía inquietudes, quería hacer la música que correspondía a nuestra generación. Mantuvimos el nombre, pero nos convertimos en una banda más fuerte”. La palabra charanga remite a la música de cámara y la Francia del siglo XVIII: una formación de dos a cuatro violines y una flauta. Poco que ver con la Charanga Habanera que diseñó Calzado -tres trompetas, saxo, teclado, piano, timbal, congas, bajo y cinco voces- para cultivar la timba cubana: una salsa fuerte, diferente de la estadounidense y también del son tradicional de Cuba.

“Es una orquesta show, de enorme despliegue escénico, que brinda un gran espectáculo. Está hecha para que incluso países que no dominan el castellano puedan conectarse con lo que hacemos: es así que tenemos grandes negocios en toda Europa y Asia”, se enorgullece Calzado, sin problemas en mostrar la veta comercial del asunto. Y sin ofenderse cuando se le pregunta si es cierto que los cantantes de la Charanga Habanera son conocidos como los Backstreet Boys cubanos: “La música y el concepto son diferentes, pero sí trato de buscar chicos que no sólo canten bien, sino que también puedan bailar y tengan una buena imagen. Es algo universal: por algo Ricky Martin, Enrique Iglesias y Chayanne son tan famosos”.

Vestidos a la manera de jóvenes estadounidenses o europeos, los cantantes-bailarines crearon la moda charanguera, un estilo a imitar por muchos jóvenes cubanos. Pero los carilindos, como cualquier moda, tienen fecha de vencimiento: “En estos veinte años han pasado aproximadamente treinta cantantes: cuando llegan a los 35 años, trato de renovarlos. Aquí lo importante no son los nombres, sino el concepto. Todo el grupo tiene un promedio de veintitantos años, por eso cuando van envejeciendo buscamos gente más joven. El único que puede envejecer soy yo”. La idea, explica entre carcajadas, es atraer al público femenino: “Las mujeres son lo fundamental: a los conciertos a los que van muchas mujeres, terminan yendo muchos hombres, porque ellos siempre van atrás de ellas. A veces se sienten incómodos porque ven a las chicas hipnotizadas con nuestros muchachos, pero luego se adaptan y se convierten en fanáticos nuestros”.

El contenido erótico de los shows fue un arma marketinera, pero también le causó algunos problemas: david-calzado-radio-caramba1“Tú sabes que los cubanos movemos mucho la pelvis, y eso en cierto momento les resultó chocante a algunos. Hace diez años parecía impresionante, pero hoy es natural: siempre hemos sido revolucionarios, hemos estado adelantados a nuestro tiempo”. Revolucionarios, sí, pero no precisamente en el sentido ortodoxo del gobierno cubano, que en el ’97 sancionó al grupo. “Les molestó el contenido de las canciones: yo compuse temas polémicos, que hablaban de ciertas situaciones sociales. Eso no le gustó al Gobierno, y estuvimos suspendidos durante cuatro meses. Pero todo quedó atrás”.

A pesar de esa polémica, Calzado se siente identificado con el régimen: “Si soy artista es gracias al Gobierno: antes de la Revolución, los negros no teníamos ninguna posibilidad, y yo me pude formar como músico, tocar a Bach, Beethoven, Tchaikovsky. Por eso estaré eternamente agradecido a la Revolución Cubana. Pero eso no quiere decir que no pueda cantar lo que veo”.

Anuncios