Auspiciado por el Instituto Cubano de la Música (ICM), el festival que se realizará del 15 al 19 de julio en Santiago de Cuba, recordará el centenario del sonero cubano y el de la compositora Isolina Carrillo, anunció el presidente del certamen, Elíades Ochoa.

El encuentro reunirá a intérpretes locales y extranjeros de Bolivia, España, Japón y México, que cultivan ese género; además estará como invitado el cantautor Silvio Rodríguez.

Máximo Francisco Repilado Muñoz, mejor conocido como Compay Segundo, quien contribuyó con sus creaciones al cultivo del son y al florecimiento esplendoroso de ese ritmo, nació en Siboney, Cuba, el 18 de noviembre de 1907.

Se inició en la música de forma autodidacta. Durante su niñez trabajó como tabaquero y a los nueve años se trasladó con su familia a Santiago de Cuba, donde estudió solfeo y clarinete, instrumento que tocaba con la Banda Municipal de La Habana, a donde se trasladó en 1934.

Fue entonces cuando conoció a los componentes del Trío Matamoros, con el cual participó durante 12 años, en la época en la que estaba en auge Benny Moré.

Eran tiempos difíciles para los músicos cubanos, así que Compay aprendió a manejar la cuchilla de barbero y a conocer más de los secretos para la elaboración de puros.

También actuó con el conjunto de Arsenio Rodríguez y formó parte del Cuarteto Hatuey, antes de formar el dueto Los Compadres, con Lorenzo Hierrezuelo, con quien protagonizó la película “Cuba canta y baila”.

En esta época recibió el apodo con el que se dio a conocer de forma musical, el cual surgió porque a Hierrezuelo se le empezó a llamar “Compay Primo”, mientras que a él se le dijo “Compay Segundo”, por ser la segunda voz del dueto de son cubano.

La pareja se mantuvo hasta principios de los años 50, cuando tuvieron una ruptura. Entonces, el cubano decidió formar su propia banda, a la que llama Compay Segundo y su Grupo, en la que participan como cantantes Carlos Embale y Pío Leyva. sigue
Rendirán homenaje a Compay… dos… Leyva Sin embargo, con el triunfo en 1959 de la revolución castrista, que acabó con los cabarets de La Habana, el músico cayó en el olvido durante algunas décadas, en las que se dedicó a torcer tabaco en una fábrica de la isla caribeña.

Ya en los 90, el musicólogo Danilo Orozco habla a Santiago Auserón y otros amigos españoles de Compay Segundo y relanza su carrera al llevarle a tocar al Smithsonian Institute de Washington, Estados Unidos, junto al Cuarteto Patria y Rapindey, con lo que se abre la “conexión española” que desemboca en un estrellato mundial.

En 1997 fue invitado a participar en el disco “Buena Vista Social Club”, auspiciado por el guitarrista estadunidense Ry Cooder, producción que ganó el premio Grammy en la categoría de Música Tradicional, y con el que el artista se colocó en el gusto del público a nivel internacional.

La placa reunió a personalidades de la música como Rubén González, Ibrahim Ferrer y Eliades Ochoa, quienes mezclaron sus culturas para construir el disco que resultó ser una obra maestra con elegancia, sobriedad y profundidad.

“Buena Vista Social Club”, fue el título de un documental que realizó el cineasta alemán Win Wenders y que ayudó al resurgimiento de la música tradicional cubana y sus intérpretes, con lo que el mundo ubicó a la isla como cuna del son y el bolero.

El 15 de noviembre de 1997, con motivo de sus 90 años de vida, recibió la Orden Félix Varela, la más alta distinción honorífica en el mundo de las artes que otorga el gobierno cubano.

Así es como Compay Segundo disfrutó de un renacimiento acompañado de las mieles del éxito, cuando llevó la música cubana a los escenarios más importantes del mundo, donde ovacionaron su genialidad.

Compay, quien poseía una voz de barítono bajo y utilizaba mucho la clave y el cinquillo -un compás incompleto-, dio a conocer al mundo temas como: “Chan Chan”, “Macusa” -canción predilecta del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez- y “Las flores de la vida”.

El artista aportó a la música tradicional cubana una sonoridad especial que provocó en el oyente una especie de optimismo con un toque de amargura, así como la invención del armónico, una guitarra con seis cuerdas en la que se repite la cuerda Sol.

Desde 1996 sacó al mercado nueve discos, entre ellos “Antología de Compay Segundo” (1996), “Yo vengo aquí” (1996), “Calle salud” (1999), “Saludo Compay” y “Las flores de la vida” (2000).

La jovialidad fue la principal característica del músico, quien en repetidas ocasiones afirmó que su sueño era cumplir 116 años, edad a la que murió su abuela.

Amante de los mariscos, el ron y el buen tabaco, su última presentación en público fue en febrero de 2003 en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, donde cautivó a los espectadores con su cancionero y su permanente humor.

Compay Segundo murió el 14 de julio de 2003 en su tierra natal. Sus restos reposan en Santiago de Cuba, según su voluntad, y entre las ofrendas florales llegadas a la capilla en donde se le rindió el último adiós, se encontraba la enviada por el presidente cubano Fidel Castro.

La imagen en vivo y a todo color del desaparecido integrante del Buenavista Social Club continúa presente en su país, mediante una estatua de cera.

Asimismo, el espíritu de optimismo y jovialidad sigue vigente mediante las presentaciones que lleva a cabo la orquesta que él encabezara, y que ahora dirige su hijo, Salvador Repilado.

El 25 de junio de 2008 La Casa-Museo Compay Segundo, con sede en La Habana, lanzó la convocatoria a un concurso de interpretación musical, en memoria del legendario trovador cubano, para preservar su legado artístico y como parte de los homenajes organizados en la isla por el centenario de su nacimiento.

El certamen estuvo concebido para agrupaciones cubanas de pequeño y gran formato, que pudieron seleccionar un tema del repertorio de Compay Segundo, como parte de los esfuerzos para preservar el legado artístico del trovador.

Los premiados del concurso, que tuvo una frecuencia bienal, recibieron guitarras y una réplica del sombrero, uno de los objetos personales que caracterizaron la personalidad del cantautor cubano.

Una exposición de pintura integrada por obras de reconocidos artistas cubanos, conciertos, la presentación de un nuevo disco con las canciones que Compay nunca grabó y una gira nacional, también formaron parte de las actividades preparadas por los integrantes de su grupo musical para festejar los cien años de su nacimiento.

Compay Segundo en el mítico Olimpia de Paris, interpretando “El Camisón de Pepa”.

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